lunes, 25 de septiembre de 2017

Todos estamos llamados a la luz y nos gusta dar luz. Nadie quiere ocultarse bajo la oscuridad ni vivir en la mentira y engaño. Ocurre que nuestras debilidades nos traicionan y nos inclinan a engañar. Entonces buscamos las tinieblas donde poder ocultarnos y pasar desapercibidos.

De cualquier modo, la verdad siempre saldrá a la luz. Nada puede permanecer oculto y todo se sabrá en el tiempo. Será, pues inútil tratar de evitar la luz porque ella inundará toda oscuridad y alumbrará toda verdad a fin de que sea bien vista y contemplada.

Todo será descubierto y nada permanecerá bajo la oscuridad. Porque la verdad tiende a emerger y a dar luz a la oscuridad. De modo que nada pueda existir en las tinieblas que no sea descubierto en la luz. Y aquellos que no la aprovechen para alumbrar sino que permanecen en la mediocridad, perderán incluso lo que tienen, pues al final brillará sólo los que estén en la Luz.

domingo, 24 de septiembre de 2017

La oferta que el Señor te hace no tiene fecha de caducidad. Ni tampoco hay que guardarla en algún lugar especial. Sólo necesitas abrir tu corazón y disponibilidad. Lo demás, el tiempo y el trabajo, no tiene mayor importancia. Con tu sí, el Señor hará después maravillas. ¿Acaso no lo hizo con su Madre?

Por eso, la disponibilidad de tu respuesta es lo que el Señor busca. Por eso, nos ha dicho que muchos últimos serán primero. Porque, hay primeros que están en la Viña, pero no están disponibles. Tienen cerrado sus corazones y no responden al trabajo que el Señor les propone.

Puede ocurrir que tú, y también yo, nos interpele este mensaje. Quizá estamos en los primeros lugares, pero no tan disponibles como muchos que puedan agregarse en otros momentos más tarde. Siendo ellos últimos estarán delante de nosotros. Porque, aquí, en la Viña del Señor, sólo vale la disponibilidad y la respuesta abierta a la Gracia del Señor. Pues, es Él quien cultiva esos frutos hermosos en nosotros.

sábado, 23 de septiembre de 2017

En la medida que tu compromiso se activa y se compromete, valga la redundancia, irás advirtiendo que actividades haces mejor, y, también, cuales sirven mejor a los demás. Entonces irás descubriendo cuales son las semillas que tú corazón debe acoger, cultivar y, bien abonadas, sembrarlas.

Con el tiempo tu labor irá fructificando y dando esos frutos que mejoren el mundo en el que vivimos. Unos frutos que, estando tu árbol injertado en el Señor Jesús, dará los frutos más hermosos y buenos que servirán para que otros alivien su vida y, con tu testimonio, descubran también sus semillas.

Es bueno orientar las orejas y despertar los oídos. Estar atentos y disponibles para recibir y responder a la llamada de invitación a participar en la Viña del Señor. Tu trabajo hace falta. Si el Señor te ha creado es porque también te ha mandado una misión. Una misión que hoy te reclama y con la que tú puedes ayudar a que el mundo sea el verdadero Reino de Dios.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La presencia de la mujer en la Iglesia no es casual ni por accidente. Ellas tomaron presencia en la labor de proclamar el Evangelio. Y por María, su Madre, Jesús se hizo presente en el mundo. Y, también hoy, quizás con mucha más presencia que el hombre, la mujer destaca en las parroquias y en los menesteres de la evangelización.

Por propia experiencia, en mi comunidad parroquial doblan o triplican el número a los hombres. Y en todos los grupos abundan con mucha diferencia sobre los hombres. La mujer ocupa un papel muy importante en las labores de evangelización y la Iglesia las necesita.

 Hoy podemos leer en el Evangelio - Lc 8,1-3 – y comprobar cómo acompañaban a Jesús y le ayudaban en su labor evangélica de cada día, sirviéndole con sus bienes y trabajos. También hoy, la Iglesia, se beneficia de esa entrega y servicio de la mujer fiel a su compromiso de Bautismo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

No cabe duda que nos sentimos atraídos por aquello que nos llega al corazón. Nada que no entre en nuestros sentimientos y los abra nos podrá interesar. Sentimos interés y atención a todo aquello que responde a nuestras expectativas de felicidad, pero solemos equivocarnos con mucha facilidad.

Porque las cosas que son de este mundo nos presentan una felicidad efímera y caduca. Son espejismos que nos asombran, pero de la misma forma sorprendente desaparecen. Posiblemente nos haya ocurrido eso muchas veces en nuestras vidas, y, creyendo que habíamos encontrado la felicidad, nos hemos desengañados con frecuencia.

Quizás vayamos algo despistados por la vida y entretenidos en las cosas que ésta nos presenta. Quizás necesitamos tener un poco más de serenidad y espacios de reflexión. Porque, como a Mateo, Jesús también nos llama a cada uno de nosotros. Y, quizás, absorbidos por las luces de este mundo, no le respondemos ni le seguimos.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Hay momentos en la vida que no escuchamos lo que nos dicen. Queremos imponer lo que a nosotros nos parece, y si nos tocan la flauta, no bailamos; o si nos entonan endechas, no lloramos. Es decir, bailamos y lloramos a nuestro ritmo sin tener en cuenta los demás.

Eso ocurre con mucha frecuencia y en muchos actos de la vida de cada día. Opinamos y seguimos nuestra propia intuición. Es verdad que hay que discernir, pensar y actuar, pero si perdemos de vista al Espíritu Santo nos quedamos a merced de lo que piensa el mundo, y es ahí donde empiezan los problemas.

Primero Dios, y luego, desde Él iremos pidiendo luz para discernir sobre lo demás. Porque, con la asistencia del Espíritu Santo, que nos acompaña y guía, los problemas no tendrán nuestra particular solución, sino la que nuestro Padre Dios quiere para cada uno de sus hijos. Y Él, que nunca se equivoca, nos dará lo mejor, para nuestra salvación, para cada uno.

martes, 19 de septiembre de 2017

Esta vida, la de este mundo, tiene verdadero sentido cuando su objetivo está en la otra vida, la verdadera. Esa vida de la que nos habla el Evangelio de hoy. Esa vida de Resurrección. Y no es lo verdaderamente importante la resurrección en este mundo, porque sabemos que volveremos a morir. Lo verdaderamente importante es la Resurrección, después de compartir la muerte en este mundo con nuestro Señor Jesús.

Porque esa es la definitiva, la que será para la eternidad, y sin problemas, ni amenazas, ni sufrimiento, ni problemas de ningún tipo. Porque esa la Promesa que nos viene a revelar y regalar nuestro Señor Jesús. Lázaro y ese hijo de la viuda de Naím tuvieron que morir después, a su hora, pero la Resurrección después de la muerte de este mundo, será eterna.

Será eternamente gozosa si morimos en Gracia de Dios; será eternamente feliz si morimos abierto a su Amor y Misericordia y entregados al cumplimiento de su Palabra. Será para siempre en plenitud si, humildemente, nos reconocemos pecadores y redimidos por la Gracia y Amor de nuestro Padre Dios.

lunes, 18 de septiembre de 2017

El conocimiento puede ayudarnos en muchos momentos. Conocer el remedio nos da la oportunidad de vencer la enfermedad. En otras ocasiones, conocer al médico puede ser la oportunidad para salvar a alguien. Por eso es bueno conocer, sobre todo a aquellos que nos pueden ayudar.

En el caso que hoy nos ocupa, descubrimos que conocer a Jesús es la mejor opción que podemos tener. Porque Él es el Médico que cura, no sólo nuestras enfermedades físicas, sino también nuestra alma, salvándola y dándole vida eterna.

Por eso, escuchar y conocer su Palabra nos descubre que Él ha venido a salvarnos. Esa es la Buena Noticia. Una Noticia de salvación, que de no conocerla nos traería la muerte. Pero, sobre todo, la fe, la fe de sabernos salvados de todo peligro. Tú, Señor, eres el único y verdadero Camino, Verdad y Vida.

domingo, 17 de septiembre de 2017

El mundo está necesitado de perdón. Experimentamos que cuando en medio de los hombres nace la misericordia, se hace la paz. Y con la paz todo cobra sentido, aparece la justicia, la verdad y el amor. El mundo se transforma y todo se ilumina. La vida renace brilla la luz y el sol.

Por eso, sin perdón es imposible la vida, porque su ausencia es el génesis de las luchas y enfrentamientos. La verdad se tiñe de mentira y el amor se esconde bajo el poder y el tener. Todo se vuelve gris y oscuro y la muerte hace su presencia. El hombre pierde su esperanza y la vida se torna en muerte.

Necesitamos perdonar y perdonarnos. Porque todos somos pecadores y estamos necesitados de perdón. En el Evangelio de hoy, Jesús nos habla y nos enseña de qué manera perdona Dios. Nos habla de una parábola donde el amor del Rey se manifiesta claramente, pero también su justicia. Reflexionemos este Evangelio, y descubramos que el perdón es vital para la vida.

sábado, 16 de septiembre de 2017

La vida va dejando una estela de tus obras. Y, mirándolas, descubriremos que clase de frutos has ido dejando, si malos o buenos. Ellos revelaran si tus obras has sido buenas, o, por el contrario han estado cargadas de malas intenciones. De cualquier forma, las buenas obras no podrán salir sino de los buenos corazones.

Es una buena oportunidad descubrir que mora en tu corazón, si frutos de un árbol bueno, o malo. Porque, según sean tus obras, será también tu corazón. Así que, si tus obras son malas, en tu corazón morará el mal, y al revés si tus obras son buenas.

Pues, lo bueno procede de lo bueno, y lo malo procede de lo malo. Pero, esos frutos puedes cambiarlo ofreciendo tu corazón al Señor. Él puede convertir tu corazón de piedra, torcido y soberbio en un corazón de carne, limpio, derecho y humilde.

viernes, 15 de septiembre de 2017

El hombre, sin saber cómo y por qué, experimenta un deseo de felicidad y salvación. No se resigna a morir. Ningún animal protesta. Acepta la muerte como algo muy natural y sabe que la tiene amenazada cada momento de su vida. El hombre, por el contrario, busca seguridades y lucha para que su vida se prolongue y sea eterna.

Jesús, el Señor, entrega su Vida voluntariamente, como único camino de salvación. La entrega por amor, y sabe que el hombre, tocado y herido por el pecado, se resiste a amar. Quiere poder y fuerza e imponer su voluntad. Se entrega a sus apetitos sensuales y a sus egoísmos viciados por el pecado.

La Cruz es el signo de salvación del hombre. Cristo muere crucificado en ella por amor, y su Madre soporta con obediencia y fe el dolor de ver a su Hijo sufrir y entregar su Vida. Ambos aceptan el Plan del Padre y obedecen confiados en Él. La Cruz nos salva y también nosotros compartimos la nuestra con el Señor y con su Madre.

jueves, 14 de septiembre de 2017

El hombre se enfada y rechaza todo aquello que le hace sufrir. Sin embargo, no lo ve así, o al menos no se enfurece tanto cuando eso le sucede al vecino. En el fondo nos preocupamos cuando somos nosotros los que experimentamos el sufrimiento. Porque, Jesús experimentó el sufrimiento. Y lo hizo voluntariamente, sin tener ninguna culpa.

Podría quedarse quieto y rechazar ese plan de salvación de Dios. Pero, no fue así. Ni siquiera la Virgen, elegida para ser su Madre rechazó esa difícil misión. Ambos sufrieron voluntariamente por ti y por mí, y lo hicieron en silencio, obedientes a la Voluntad de Dios. No sufrieron por gusto, sino por amor a los demás.

Ofrecieron sus vidas para salvar a todos los hombres. Se entregaron a cumplir voluntariamente la Voluntad del Padre, es decir, amar a todos los hombres hasta el extremo de dar sus vidas. Pero, hay una condición, creer en Él. Se hace necesario la fe y la confianza, que depositada en Él nos dará la Vida Eterna.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

La pobreza no consiste en carecer de todo, sino, precisamente, no estar sometido a todos aquellos apegos y apetencias que esclavizan. Se trata de no llenar tu corazón de riquezas, de avaricia, de poder, de ambiciones y comodidades que te llevan al olvido de los demás. Se trata de compartir y amar procurando hacer el bien por amor, tal y como tú lo recibes de Dios.

Cuando experimentas estar liberado de tu sensualidad y de todo aquellos deseos intangibles que te someten y te esclavizan, es cuando puedes sentirte libre para amar. Entonces puedes darte en servicio, libre de todo interés, y abierto a toda actitud en verdad y justicia. Y dispuestos a entregarte al bien gratuitamente por amor.

Luego, en esta actitud, las bienaventuranzas no se hacen duras ni difíciles, sino que, a pesar de exigir un desprendimiento y esfuerzo por negarte y renunciar a ti mismo, experimentas que, injertado en la Gracia del Señor, todo es posible y tu voluntad se fortalece y hace posible el vivirlas con esperanza y alegría.

martes, 12 de septiembre de 2017


La vida es el resultado del esfuerzo que nosotros hagamos en cada momento e instante de ella. Es verdad que, en muchos casos, dependerá también de nuestras circunstancias, pero, también es verdad que en muchas de ellas podemos cambiarla. Sólo que necesitamos un gran esfuerzo, y eso no es muy común en la especie humana.

Necesitamos discernir y pensárnoslo muy serenamente y en paz todas aquellas decisiones que nos exigen una gran responsabilidad. Y tener la confianza que, hecho y puesto todo nuestro esfuerzo, liberamos, al menos ante Dios, todas nuestras responsabilidades, pues a veces las cosas nos sobrepasan y no acertamos en nuestras decisiones.

Pero, es muy importante, descubrir que tras una decisiva decisión conviene un pausada reflexión, que nos ayude a discernir y ver la diferencia de lo bueno ante lo malo; del bien común al bien de la verdad y justicia; del interés y beneficio, a lo gratuito y bien para todos. Y eso, en términos cristianos se llama oración. Oración con Aquel que es el Camino, Verdad y Vida.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Aquellos hombres se experimentaban molestos por el poder de curar de Jesús, por su bondad, y buscaban razones para fastidiarlo. Incluso, tan cegados estaban que justificaban la ley del sábado para impedir que Jesús hiciera el milagro de aliviar al hombre con parálisis en el brazo.

También ocurre hoy que nos fastidia que otros hagan el bien. También nos genera envidia la felicidad de otros que se sienten bien haciendo el bien. Ponemos leyes y prohibiciones para fastidiar la felicidad y la buena predisposición de otros a hacer el bien.

Queremos someter a los demás a nuestras propias leyes y proyectos. Queremos ser los que mandamos y no resulta incómodo que otros, no sólo las incumplan, sino que lo hagan en beneficios de los que necesitan ser atendidos y curados. Entonces, buscamos recursos para encontrar de qué acusarles.

domingo, 10 de septiembre de 2017

A pesar de las dificultades que implica la corrección, no podemos obviarla ni tampoco dejarla pasar. Se hace necesario corregir al amigo, a los de la comunidad y a los propios hijos. Primero debemos ponernos en manos del Espíritu Santo, para dejarnos aconsejar y llenar de paciencia y sabiduría, y, sobre todo caridad, para corregir con verdadero amor.

Y nunca violentar, ni acusar ni, menos, reprochar. Sólo advertir y sugerir el cambio de vida o la corrección de ese camino que no es el mejor. Advertir, pero también, al mismo tiempo rezar y pedir para que la persona abra su corazón y deponga su mala actitud a alejarse del camino y de la verdad.

Y, una vez afrontada la corrección, ponernos en Manos del Espíritu Santo. Corresponderá al corregido dar los pasos necesarios para subsanar su desvío y su desorientación del rumbo de su vida. Y, ofrecerle siempre la posibilidad de contar con nuestra ayuda y disposición a estar con los brazos abiertos. Como aquel padre con el hijo pródigo.

sábado, 9 de septiembre de 2017

El hombre es el ser superior de toda la creación. Sus derechos le vienen dado por la Ley Natural, y su dignidad está por encima de cualquier ley humana, que debe siempre estar promulgada para el bien de los derechos del hombre. Nunca debe ser postergada sometiendo al hombre.

Por lo tanto, el hombre debe ser el centro de toda la ley y, en función de éste debe ir dirigida. Nada debe impedirle hacer todo aquello que es útil y provechoso para la defensa de su vida y de todos sus derechos y dignidad. Y, ante la oscuridad del discernimiento de saber y distinguir lo bueno de lo malo, el hombre debe abrirse a la Verdad Suprema de donde procede toda verdad.

Por eso, el Señor les recordó: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?». Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado».

viernes, 8 de septiembre de 2017

Su venida a la tierra es muy normal, con una genealogía donde hay de todo. Hombres buenos y malos, y hasta prostituta. No hay signos de realeza. Su reinado es un reinado de amor, de justicia y de paz. Un reino de salvación gozosa y eterna. Un reinado que, entre los hombres, nos revela el camino de la única y verdadera salvación.

Pasa desapercibido por su notoriedad real y se muestra muy humilde y sencillo entre los hombres. Destaca por su Palabra, por lo admirable de su sencillez y por sus obras. Se hace notar por la autoridad con la que habla y sirve a los que necesitados se acercan a Él.

Nace en el seno de una familia humilde. De padre carpintero y madre de labores de su casa. Vive en Nazaret, un pueblo pequeño y humilde, del que nada bueno parece salir, según Natanael, uno de sus discípulos potenciales. Sin embargo, a María le es anunciad que su Hijo es el Mesías que ha de venir enviado por Dios.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Jesús, nuestro Señor, pasó haciendo el bien. Esa es la estela que Él deja de su paso por la tierra. La gente se agolpa detrás de Él y le escucha atentamente. No cabe duda que para seguir al Señor hay que conocerle, porque sin eso, difícilmente se podrá hacer su Voluntad. Y esta es una buena oportunidad para acercarse a Él.

Subir a la barca de la Iglesia es la invitación que Jesús te hace cada día. Esa Iglesia que Él fundamentó en Pedro y sus apóstoles, y que tú y yo, por nuestro Bautismo, también formamos. Nos enseña su Poder con la pesca milagrosa, para que no dudemos de su Divinidad y abramos nuestros corazones a su Palabra. Pedro y los demás quedan asombrados.

Y se reconocen pecadores, indigno de que en ellos deposite Jesús su confianza. También nosotros nos sentimos indignos, desmerecedores de tanta confianza y misericordia. Queremos pedirte perdón, Señor, y responder a tu llamada, que nos haces cada día desde el compromiso de nuestro Bautismo. Danos la fuerza que avive en nosotros esa llama de tomar conciencia de la misión que nos ha sido encomendada, la de anunciarte.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Se trata de ser sincero y justo con uno mismo, para luego serlo con los demás. Si no te sinceras contigo, ¿cómo vas a serlo con los demás? Se trata de vivir en la verdad, no la tuya, que siempre estará en el error, sino en la de Aquel que nos ilumina y nos sostiene en la Verdad. Él es el Camino, Verdad y Vida.

Se trata de tener una clara referencia e ir detrás de Él haciendo todo el bien que puedas. Se trata de dejarte guiar e iluminar por el Espíritu de Dios y, reconociéndonos pecadores, dejarnos curar acudiendo a Él. Se trata de hacernos el encontradizo, buscarlo y acudir a Él para que nos libre de nuestros pecados, y también de nuestras enfermedades.

Se trata de ir haciendo el bien injertados en Jesús, porque sólo en, por y con Él encontraremos las fuerzas, la voluntad, la sabiduría y el discernimiento de vivir en la Verdad y llevarla a cada instante de nuestra vida en su Nombre y para su Gloria.

martes, 5 de septiembre de 2017

Hoy observamos en la lectura del Evangelio como Jesús enseñaba y ponía ejemplos muy simples sacados de las estampas de la vida de cada día. La gente, dice la Escritura, se quedaban admirados con la autoridad con la que hablaba y exponía sus enseñanzas. Y de cómo expulsaba a los demonios.

Sin embargo, da la sensación que todo empieza y acaba en esa admiración. Podemos suponer que mucha gente quedó impactada, se transformó y cambió el rumbo de su vida, pero, también podemos suponer que otra mucha gente se cerró a su Palabra.

El resultado lo vemos a nuestro derredor. Hay mucha gente que trata de seguir sus pasos, pero otros no. Una cosa si es cierta, y es que su fama se ha extendido por todos los lugares. Jesús transmitía una sencillez y humildad que impresionaba con su sabiduría y su autoridad de Palabra. Él sabe quién era y como tal hablaba.

lunes, 4 de septiembre de 2017

En este mundo todo se mueve con criterios de interés. Tanto eres, tanto vales. Difícilmente aceptarán lecciones o enseñanzas del Hijo de un carpintero, aunque les sorprenda y les deje asombrados. Tratarán de justificarse y buscar razones para rechazarlo. O le pedirán pruebas y testimonios para dar crédito a sus palabras.

Está claro lo que le sucedió a Jesús en su propio pueblo de Nazaret. Allí no podría dejar de ser el hijo del carpintero José, y ya podría decir lo que sea, que se le exigiría dar señales y pruebas de su Palabra. Por eso, es verdad que nadie es profeta en su tierra. Y todos pasamos por eso.

Sin embargo, no nos gusta que se nos ignore y que, habiéndole rechazado, vayan sus obras a realizarse en otros lugares. Queremos siempre imponer nuestros criterios y nuestras razones. Pero, Jesús se abre paso entre ellos con su autoridad y su Palabra. Quizás nos convendría ser algo más humilde y pedir más fe.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Nuestros pensamientos no son como los del Señor. Los criterios del mundo son del mundo. Un mundo que busca la felicidad en la sensualidad y en las apetencias corporales. Un mundo hedonista que busca satisfacer su egoísmo en y con las cosas que les ofrece este mundo. Un mundo caduco.

Y como caduco, todo en él desaparecerá. Nada se sostiene y todo lo que se evapora, deja un vacío de infelicidad y de muerte. En este mundo, sabemos por experiencia, que no se encuentra la felicidad. No la han encontrado nuestros abuelos, ni tampoco nuestros padres. Es posible que haya una felicidad temporal, pero nunca plena y gozosa eternamente. Sin embargo, increpamos al Señor cuando nuestro camino se tuerce y nos negamos a cargar con nuestras cruces.

Y esa es la felicidad que todos buscamos. Una felicidad que nos llena de paz, de gozo y de eternidad. Una felicidad que es plena y que goza eternamente de la presencia de Dios. Una felicidad que no podemos imaginar porque no está a nuestro alcance, y la que rechazamos ignorantemente al querer discutir los que Dios nos propone, y al negarnos, también, a cargar con nuestra cruz.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Nuestra vida descubre al final de sus días la historia de nuestro ser y obrar. Todos hemos oído hablar de alguien que ha muerto buenas obras o malas. A nadie se le esconde que una persona ha actuado bien o no tan bien durante el tiempo de su vida. Todos sabemos lo que hemos hechos con nuestros talentos.

Es posible que al mundo lo puedas engañar, pero al final los resultados hablan por sí mismo y delante de Dios todo está tremendamente claro. De nada vale ganar en este mundo, si realmente perdemos el otro. Claro, es cuestión de fe. Pero, pienses lo que pienses, al final te encontrarás la verdad.

Por eso, es de buen gusto e inteligente aprovechar estos momentos de vida, y dejar un buen recuerdo. Siempre será gratificante y bueno que hablen bien de ti y que, tus talentos y capacidades dejen la huella de la verdad y la justicia. Así serás bien considerados por los demás, y tu Padre que está en el Cielo y te ve, te premiará.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Muchos trenes se pierden por no haber llegado a la hora convenida. En mi propia experiencia no he perdido ninguno, pero he estado a punto de perder algunos. En la vida nos sucede algo parecido, pero sus consecuencias pueden ser mucho más decisivas. De cualquier forma, la vida será parte de lo que tú quieras que sea.

Es verdad, que hay circunstancias en las que nada puedes hacer, pero siempre, de una forma u otra se pueden revertir y cambiarlas. El hecho de aceptarlas y empezar el camino puede ayudarnos a, si no a mejorar, sí a verlas de otra manera. Siempre hay esperanza.

Lo verdaderamente importante es tener la lámpara de tu vida encendida. Porque, que se apaguen las luces de este mundo no importa mucho. Son luces que tendrán que apagarse quieras o no, pues este mundo es caduco. Lo decisivo e importante es que la Luz que alumbra tu vida eternamente se sostenga siempre encendida. Porque esa será la Vida Eterna.

jueves, 31 de agosto de 2017

El hombre no sabe el tiempo ni la hora. El momento final es el resultado de la suma de momentos que conforman nuestra vida. De tal forma que no podremos cambiar el resultado final, si durante el camino de nuestra vida nuestros actos han sido malos y en desacuerdo con nuestro bueno corazón. Por eso, necesitamos prepararnos, y eso exige una atenta y constante actitud de prepararnos.

Por eso, nuestro Señor ha dejo instituida su Iglesia, en la que podemos, unidos a los demás, prepararnos y estar en constante y permanente vigilia. Por eso, el Señor ha instituido los sacramentos, para fortalecernos en ellos y, asistidos en el Espíritu Santo, vencer las dificultades que nos salen al paso.

Sobre todo, el Sacramento de los Sacramentos, la Eucaristía. Donde está el Señor real y presente, bajo las especies de pan y vino. Y donde se transforma en nuestro alimento espiritual para convertir nuestro corazón de piedra en un corazón de carne amoroso y misericordioso. Por eso, nuestra vigilancia debe ser constante y, siempre, dentro o cerca de la Iglesia.

miércoles, 30 de agosto de 2017

La convivencia es el espacio que nos da la oportunidad de demostrar nuestro amor al Señor. De modo que vivir en la hipocresía rompe todo esfuerzo por convivir en paz y fraternidad. Porque, amar no consiste en soportar la mentira y la injusticia, ni los intereses de los que buscan, quizás sin darse cuenta, satisfacer su ego personal.

Jesús, el Señor, los descubre y señala con dureza: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!». Y no deja lugar a duda. Porque muchos cristianos, aún de forma irreflexiva e inconsciente, practicamos la doble vida.

Tratemos, a la Luz del Espíritu Santo, descubrir nuestra hipocresía y esforzarnos en presentarnos puros, sinceros, honrados y justos ante los demás. Tratemos de no desear nunca nada que nosotros no deseemos, y, aún así, pidamos siempre luz para encontrar siempre el buen discernimiento en la verdad y la justicia.

martes, 29 de agosto de 2017

Por nuestra fe sabemos que Juan, el Bautista, está en el Cielo, porque él entregó su vida por proclamar la Palabra y anunciar la vendida del Mesías. Muchos mártires han perdido sus vidas, pero la han ganado para la eternidad. Esa es la fortaleza que sostiene a todos aquellos que confiesan su fe con firmeza y esperanza confiados en el Señor.

Porque, Él es la Resurrección y la Vida. Y todo el que cree en Él vivirá eternamente. No hay más secreto sino la fe en el Señor. Ella nos sostiene y nos da aliento, valor, entereza y firmeza para perseverar, mantenernos y soportar todos los sufrimientos que, sin su Gracia, no seriamos capaces de soportar.

La historia de todos los mártires de la Iglesia está sostenida en la fe y en la confianza en el Señor. No se puede entender de otra forma, ni tampoco se podría resistir los sufrimientos por ellos mismos. Sentimos miedos, pero el Espíritu Santo nos infunde el valor y nos da la fuerza para soportar nuestra propia pasión compartiéndola con el Señor.

lunes, 28 de agosto de 2017

La hipocresía tiene su fundamento en la mentira. Si tus palabras no van acorde con tus acciones, el resultado se transmite en mentira. Luego, tus hijos que ven eso quedan confundidos y desorientados. No entienden que sus padres digan blanco y pinten negro.

Ese testimonio les desconcierta y les deja confuso y perdidos. Les llena de dudas y les será difícil discernir. Se pierden entre lo bueno y lo malo, porque ven que sus padres, sus referentes más inmediatos y en los que creen ciegamente, hacen esto y viven lo otro.

Tenemos gran responsabilidad en adecuar nuestras palabras con nuestros actos. Somos responsables de lo que transmite nuestra vida, sobre todo a nuestros hijos. Y la sociedad será parte de lo que nosotros transmitamos a nuestros hijos, porque ellos son el futuro de las próximas generaciones que la formen.

domingo, 27 de agosto de 2017

Responder lleva implícito dos compromiso: a) dar mi opinión descomprometida sobre lo que pienso, sin concretar ningún compromiso sino meramente como un simple opinión; b) dar una respuesta que compromete mi vida y que me implica en un seguimiento que le exige un cambio de orientación y rumbo.

En el primer caso, no pasa de una simple opinión, que duerme en la indiferencia y no afecta a tu vida, pues la miras como algo está ahí, pero que no llega a tu corazón. Es como semilla que cae en tierra, pero se ahoga con las malas hierbas y la escasez de agua. Y en el segundo, es como semilla que hunde sus raíces profundamente y germina para dar frutos.

Al final lo que verdaderamente importa es lo que crees tú, y eso que dices se cree cuando tu vida queda conformada en, por y con Xto. Jesús. Y eso ocurre cuando tu experiencia vital experimenta que Él está entre nosotros, y nos acompaña en el camino que nos libera y nos salva. Porque, sólo con Él podremos encontrarlo y recorrerlo.

sábado, 26 de agosto de 2017

A veces ocurre que aún viendo ejemplos que descubren lo que las palabras expresan, no surten el efecto que se desprende de un buen testimonio. Se interponen intereses y egoísmos que utilizan el autoengaño para distorsionar la realidad y presentarla falsamente. Es como tapar los ojos con una venda.

Y que suceda esto tienen la culpa muchos que utilizan las falsas apariencias para presentarse delante de los demás con segundas intenciones y mentiras que buscan engañar y obtener intereses egoístas y particulares. Es como el cuento del lobo, tanta engañar que viene el lobo, que cuando llega de verdad nadie le cree. Así sucede, que muchos pierden la confianza y les es difícil creer.

Apreciamos, por desgracia, estas experiencias en el mundo de la política, de las grandes empresas, de los gobiernos y en mucha gente de gran responsabilidad. Incluso, dentro de la Iglesia también los hay que han fallado y fallan por la esclavitud del pecado. Pero, el mensaje del Señor es claro: “No hagas lo que hacen, sino esfuérzate en vivir lo que dicen”.

viernes, 25 de agosto de 2017

No es fácil preguntarnos que es el amor. Porque, la experiencia que tenemos de nuestros padres es la del esfuerzo y sacrificio por darnos una vida lo mejor posible. Luego, ¿amar es sacrificarse? La respuesta está ahí, nos sólo sacrificarse, sino renunciar a muchas cosas por buscar el bien del otro. La referencia está en el Señor, porque así nos ama Él.

Se hace necesario descubrir y experimentar ese amor. Amar al Señor es una Gracia que nos la da el Espíritu Santo. Él nos asiste, nos conduce y nos fortalece dándonos el don de la fe y la Gracia de experimentar el amor de Dios. Un Amor que vamos descubriendo en la medida que también le vamos conociendo por la Gracia del Espíritu.

Pero, lo descubrimos y nos es dado, en la medida que también nosotros nos esforzamos en amar. Amar no sólo a los que nos aman, sino a los que nos rechazan, piensan diferentes y se declaran como nuestros enemigos. Es decir, a los que nos hacen la vida imposible. El Espíritu nos irá dando esa sabiduría de descubrir a Dios en los hermanos, para que nuestro amor sea más entregado, sentido y querido.

jueves, 24 de agosto de 2017

No debemos dejarnos llevar por las apariencias. En muchos casos, y con bastante frecuencia, quedamos sorprendidos ante la humildad y sencillez de algunos actos. Es condición indispensable acercarnos y verlos con nuestros propios ojos, pues sólo una experiencia personal puede descubrirnos su importancia y notoriedad.

El caso de Natanael nos hace pensar, y también nos interpela. ¿Somos nosotros descubiertos y desnudos ante la presencia del Señor? ¿Sabe el Señor quienes somos? Es lógico y de sentido común que Jesús llame nuestra atención, pues su misión es salvarnos. Salvarnos de la corrupción del pecado y de la muerte eterna.

Pero, nosotros algo debemos hacer, y consistirá en acercarnos. Es decir, acudir a su llamada y, como Natanael, ver quién es ese Señor, escucharle y conocerle. Porque, sólo conociéndole descubriremos quien realmente es, y también podremos proclamarle a otros. Por lo tanto, tratemos de escuchar esa llamada, que quizás nos llega a través de algún Felipe, y despojémonos de nuestros prejuicios.

miércoles, 23 de agosto de 2017

La vida se complica cuando el hombre experimenta la falta de trabajo. Necesita trabajar, pero no siempre hay suficiente para todos. El trabajo es un bien y una gran necesidad. Todo hombre y mujer tienen derecho al trabajo, pero eso es cosas de todos. Se necesitan empresarios que creen trabajo, y obreros que lo desempeñen bien.

Porque, la rentabilidad de la empresa es la que sustenta el trabajo de los obreros y obreras. Por lo tanto, es cosa de todos, no de unos pocos. Por eso, todos necesitamos trabajar y alcanza un trabajo. Pero también ser responsable para que ese trabajo persista y se sostenga. El trabajo se crea, pero necesita el esfuerzo necesario para sostenerse.

Es labor de todos y empeño de todos, patronos y obreros. Ese es el pensamiento de Jesús que hoy nos deja en su Evangelio. Nos invita a todos a trabajar en su Viña, y nos espera aunque sea a última hora de la tarde. Quieren que todos participemos con nuestra labor y esfuerzo. Sin envidias los unos de los otros. El salario está garantizado, Vida Eterna.

martes, 22 de agosto de 2017

Vivir sin esperanza es desesperante. Y cuando la vida te desespera te vienes abajo y caes en depresión, mediocridad o en una vida pasota que busca placer para olvidarte que vives. La vida necesita tener esperanza. Esperanza de un mundo mejor y un mundo pleno de felicidad y eternidad. No nos vale otra cosa.

Y cuando descubres que eso está al alcance de tu mano, perderlo no es de inteligente ni de buen gusto. La gran esperanza es alcanzar la Vida Eterna, porque ella nos es prometida. Lo dice Jesús:  Eso es, pues, lo verdaderamente importante, y todo lo demás que el mundo nos ofrece es caduco y de poco valor.

Por lo tanto, si quieres vivir plenamente feliz y eternamente haz lo que dice Jesús. Dejarlo todo por Él. Eso sólo quiere decir que Él sea lo primero en tu vida y que todo en tu camino sea supeditado a su Voluntad. No es fácil, pero es posible si estás y cuentas con Él.

lunes, 21 de agosto de 2017

La religión no se concreta en prácticas ni tampoco en cumplimientos. La fe es un camino y proceso donde la vida va adquiriendo un compromiso de amor que le lleva a darse y entregarse a los demás. Un compromiso de amor que se refleja en el estilo de vida de Jesús. Y que necesita de Él para poder llevarse con todas sus consecuencia a la vida.

Un compromiso que no tiene unas reglas ni límite. Un compromiso que va estirándose cada día más y adquiriendo más responsabilidades en la entrega y el servicio. El amor no tiene límites y siempre está dispuesto a darse y entregarse. Nunca termina, sino que siempre está dispuesto a crecer y caminar.

Siempre podemos ser mejores, y en ese esfuerzo podemos crecer con la Gracia de Dios. Dejar todo es la opción de poner a Dios en el primer lugar de nuestra vida y entregarle todo nuestro ser con todo lo que tenemos, bienes materiales y espirituales, poniéndolos al servicio del bien común.

domingo, 20 de agosto de 2017

No sabemos cómo ni por qué ocurren esas cosas. No sabemos de dónde nos viene esa fe interior que nos hace creer y ponernos en movimiento. El pasaje de la mujer cananea es una de esas vivencias que nos lo explica y pone de manifiesto. Aquella mujer creía en Jesús y en Él tenía puesta todas sus esperanzas.

Posiblemente, Jesús apuró la situación porque quería arrancarle un buen testimonio de fe. Sabía el esfuerzo y la constancia de aquella mujer que le seguía detrás dando gritos de suplicas. ¡Qué grande es tu fe, mujer!, fueron las Palabras de Jesús. Que se cumpla tal y como has creído.

También nosotros podemos escuchar dentro de nuestros corazones esas palabras. Pidamos también tener esa fe y abrámonos a ella. Confiemos en Jesús. Él espera nuestra súplica y desea concedernos esa Gracia, porque nos quiere salvar y a eso ha venido.

sábado, 19 de agosto de 2017

Un niño es el ser más débil que existe. Ya, desde el vientre de su madre, está totalmente indefenso. No habla, ni ve, ni puede defenderse, y en esa situación millones de ellos son condenados a muerte y, por consiguiente, expulsados del seno materno. Pero, también muchos que sobreviven, sufren malos tratos, explotaciones y privados de su vida de niño.

Porque, el niño necesita vivir como niño hasta que alcance la madurez. Necesita recorrer varias etapas en su vida que le ayudarán a alcanzar la edad adulta. Edad en la que, formado, estará en disposición de sostenerse por sí mismo. Pero, también en esos momentos necesita una sociedad donde puede encontrar el apoyo y la ayuda para poder dar sentido y equilibrio a su vida.

No cabe ninguna duda que el niño es el ser más indefenso que existe, y como niño necesita protección y cuidados. Su corazón es limpio e inocente y fácil de engañar y explotar. Necesitamos tener un corazón de niño para que el mundo sea mejor en la verdad y justicia.

viernes, 18 de agosto de 2017

La célula de la familia son los esposos. Dos esposos, marido y mujer, que sean fieles a su compromiso de amor, transmitirán a sus hijos ese compromiso y se perpetuaran en el tiempo esos valores transmitidos. Está muy claro que todo se cuece en el seno familiar, porque los hijos imitan a sus padres, y también a sus vecinos, amigos.

De alguna manera experimentamos que somos hijos de nuestros ambientes. Y de vivir en ambientes que se transmitan la verdad, la justicia, los valores de la libertad, el respeto, la solidaridad y la igualdad de oportunidades, los pueblos reflejaran lo que vivan sus habitantes. Por lo tanto, esa debe ser la prioridad de todos los gobiernos que se precien de ser buenos e inteligentes gobernantes.

Si a todo esto añadimos que los esposos son creyentes y comprometidos, según su compromiso de Bautismo, todo va sobre rueda. Porque, la Voluntad de Dios es que los hombres y mujeres se amen y vivan en su Palabra. Palabra que nos mueve al verdadero Amor y Perdón, donde están contenidos todos estos valores.

jueves, 17 de agosto de 2017


Jesús nos lo deja muy claro hoy en el Evangelio – Mt 18, 21-19,1- y nos invita a perdonar siempre. Y lo dice porque Él lo hace así. ¿Acaso te niega su perdón? Sí, te pide que no lo hagas más, pero sabe de tus limitaciones y de tus posibles caídas. Y siempre está dispuesto y abierto a recibirte y perdonarte.

Esa experiencia de saberte perdonado, ¿no te ayuda a hacer tú otro tanto lo mismo? Porque si tú quieres ser perdonado, tendrás también que perdonar. Cada vez que rezas el Padre nuestro lo recuerdas, y si lo rezas de verdad te estás comprometiendo a perdonar en la misma medida que tú eres perdonado.

Por lo tanto, reflexionemos sobre la comparación que Jesús hace con el Reino de los cielos de aquel rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos, y sacas tus propias conclusiones. Perdonar es la llave que nos abre la puerta del perdón de Dios y nos da su Misericordia. Misericordia que nos salva.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Cuando pasamos de puntilla y escondemos la cabeza o miramos para otro lado, experimentamos que no hemos hecho bien. Sabemos que tenemos que denunciar y corregir lo que creemos que no está bien. Es de sentido común hacerlo como ciudadano si observamos que algo se hace en perjuicio de todos, pues es un derecho y deber cívico.

Sin embargo, hay circunstancias que te eximen, pues sabes que tu voz no va a ser escuchada y es provocada para aniquilarte o destruirte. Diferente será que te ataquen y quieran de ti que renuncies a tu fe y te avengas a lo que ellos desean. De todos modos, la prudencia te señala el camino a tomar.

De cualquier modo, siempre debemos de estar vigilante y atentos para reprender fraternalmente, no sólo al hermano en la fe, sino a todo aquel que hace una acción justa de reprimenda o corrección. Porque, silenciarnos nos hace cómplice.

martes, 15 de agosto de 2017

María asume la carnalidad de la encarnación del Hijo del Hombre, y como tal, su carne humana, donde estuvo gestándose nuestro Señor Jesús, Resucitado para Gloria de Dios, no podía corromperse. Y fue asunta al Cielo de forma directa.

Así, porque es algo que nace de la lógica y del sentido común, María fue asunta al Cielo sin pasar por la sepultura. Dogma de fe proclamado por el Papa Pio XII en el año 1950. Y desde ese gozo y alegría de sabernos con una Madre en el Cielo. También nosotros, porque nuestra Madre nos espera, vivimos en la esperanza de resucitar, promesa de su Hijo Jesús, y reunirnos con ellos en el Cielo.

Pidamos a nuestra Madre que interceda por cada uno de nosotros. Primero, para que nuestro corazón de piedra se transforme en un corazón de carne, lleno de bondad y misericordia, y vivamos en la actitud y disponibilidad de servir amando. María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

lunes, 14 de agosto de 2017

Supongo que cuando uno se entristece es porque no las tiene todas contigo. Jesús les había dicho varias veces lo que le iba a suceder. Era lógico que hubiese algo de tristeza, pero siempre cargada de esperanza y de gozo, pues la Resurrección era la promesa y la garantía.

Nosotros estamos en la misma situación. Sabemos que Jesús ha Resucitado, y tenemos la promesa que nosotros también resucitaremos. Luego, ¿qué nos ocurre? Nuestra reacción no es la que se espera. No aparentamos confianza ni seguridad ni transmitimos esa alegría de sabernos llamados a la Resurrección.

Es cuestión de fe. Y la fe no se compra ni se adquiere con entrenamiento. La fe es un don de Dios y, aparte de pedirla, necesitamos caminar y vivir un proceso de búsqueda con paciencia y tenacidad. Sobre todo, perseverancia y confianza. Aparecerá cuando Dios quiera dárnosla, porque Él sabe cuándo y dónde debe dárnosla.

domingo, 13 de agosto de 2017

La experiencia de nuestra vida, y la que recibimos de otros, nos revelan que hay momentos en que, a pesar nuestra voluntad, nos hundimos en las aguas de nuestros propios vicios y apetencias. Y nos experimentamos impotentes y sometidos a esos vicios que llegan a dominar nuestra voluntad. Y sólo hay dos maneras de afrontarlo: “Pidiendo auxilio o dejándote hundir”.

Esa fue la experiencia de Pedro. No sólo en el momento de sus dudas y verse hundiéndose, sino en aquella noche de cobardía y miedo que negó al Señor tres veces. Supo aceptar sus miedos y sus pecados; supo humillarse y levantarse, y supo confiar esperanzado en la Misericordia del Señor.

También nosotros tenemos esa oportunidad. Navegaremos por aguas turbulentas, por tempestades huracanadas, por terremotos y fuego como experimento Elías, pero, seremos salvados si confiamos en la presencia del Señor. Él está pendiente de nosotros y nunca nos abandona. Lo encontraremos, con la Mano tendida y la suavidad de la brisa o caminando sobre las aguas, para salvarnos.

sábado, 12 de agosto de 2017

A veces buscamos al Señor en algo heroico o grande. Nos parece que lo que nos va a empujar a cambiar tiene que ser un fuerte viento huracanado o algo grandioso. Y no es así, Dios se esconde en la suave brisa y el susurro que, en lo profundo de tu corazón, te invita a caminar por el camino justo y verdadero.

Porque, llegada la paz es cuando se enciende la luz y se ve todo con otra mirada y con otra serenidad. Es cuando despierta y valoras que todo lo que te ofrece este mundo es caduco, y lo caduco poco valor tiene. Es cuando descubre que el gran tesoro no se esconde en el tener ni poseer grandes riquezas, bienes, poder o fama, sino en tener un corazón, humilde y generoso, capaz de amar y servir.

Y, quizás, te das cuenta de todo eso cuando experimentas que te hundes y que la única Mano que puede salvarte es la de nuestro Señor Jesús. Aquel que tiene poder para caminar sobre las aguas que amenazan tu vida, o amainar los vientos y huracanes que desafían tu firmeza y tratan de hundirte.

viernes, 11 de agosto de 2017

En el Evangelio de hoy, Jesús nos lo deja muy claro. Quien trata de ganar su vida la perderá, porque el dinero, la fama, el honor, sexo y diversiones son codas huecas que no dejan huellas. Igual que nacen, desaparecen. La vida tiene otro sentido, y su plenitud es el amor.

Eso no es algo que hay que adquirir, sino descubrir, pues está acrisolado a fuego en nuestros corazones. Somos semejantes a Dios y en nuestro ADN espiritual está sellado ese trípode: felicidad – eternidad y amor. Todos queremos buscar esa trilogía, pero nuestra debilidad nos lo impide, y tratar de buscarlo sin la ayuda del Espíritu Santo es un grave error.

Al final tu vida será lo que tú le vayas dando. Si se trata de hartarla de satisfacciones y placeres, eso tendrá, pero ten en cuenta que eso no es eterno y desaparecerá igual que ha aparecido. Sólo te quedará el remordimiento de la debilidad y la esclavitud. Y el vicio de hacer algo que no es para tu bien. Experimentarás esclavitud en lugar de libertad.

jueves, 10 de agosto de 2017

El hombre cree lo que ve y se fía de aquel que le da confianza y cumple lo que promete. Por eso, nuestro Señor Jesús hizo muchos milagros que correspondían con su Palabra. Lo que decía tiene cumplimiento, hasta el punto que su Muerte tuvo la respuesta de su Resurrección.

Sin embargo, a pesar de sus obras y su Palabra, muchos hombres se resistieron a creerle, y hoy, todavía muchos se siguen resistiendo. No es cuestión ya de creer, porque hay razones para ello, sino de que el hombre se resiste a aceptar la Cruz y morir. Es decir, no acepta negarse, ni tampoco está dispuesto a perder esta vida. Cree que su felicidad está en ella.

La cuestión se esconde que negándote encontrarás lo que buscas. Y se trata de negarte porque el amor, para ser verdadero y auténtico amor necesita sacrificios, renuncias y entrega. Sólo dándote gratuitamente por amor estás en disponibilidad de imitar a nuestro Señor Jesús, que por amor se entregó por todos nosotros.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El hombre cree que siempre hay tiempo, y así parece. Nunca es tarde si la dicha es buena. Así reza el refrán, pero, llega un momento que es definitivo y que en él termina todo nuestro tiempo. Y nuestra felicidad dependerá de ese momento. Por lo tanto, tomárselo en serio sería muy buena opción, sobre todo ahora que estamos a tiempo.

Hay un peligro, y es que no sabemos el día ni la hora. Y eso juega en nuestra contra, porque podemos ser sorprendidos. De ello se desprende que debemos estar siempre atentos y, sobre todo, preparados. Y preparados consiste en estar en sintonía con el Señor y con nuestra particular alcuza llena de aceite.

Eso significa que debemos estar atentos y viviendo hasta el último momento de nuestro tiempo en su presencia y a los pies de su Misericordia. Y tener la lámpara de nuestro corazón bien limpia y encendida para acudir con prontitud a su llamada, abandonados a su Gracia y Misericordia.

martes, 8 de agosto de 2017

Las alegrías y las tristezas son parte de nuestra vida. Las primeras, las asumimos muy bien, con facilidad y alegría, pero, las segundas, se nos atragantan, y pueden afectarnos en el camino de nuestra vida. También, las alegrías hay que saberlas digerir y controlar, porque un desorbitado descontrol puede desorientar nuestra vida.

Y eso ocurre en muchos caminos. El recibir grandes alegrías no, a veces, nos sirve para mejorar, sino para enfrentarnos y empeorar nuestras vidas. Hay muchos que, por tener y poseer mucho, han empobrecido sus vidas y convertirlas en agonías. Y es que, sin Dios, la vida pierde sentido y las riquezas no son la solución.

Una vida sin Dios tiene un rumbo equivocado. Es posible que te sientas seguro en algunos momentos, pero sabes que eso es una quimera y fuegos artificiales. La única seguridad y garantía está en Dios, porque, Él es Señor de la vida y la muerte, y todo lo demás son fuegos de artificios que se queman y desaparecen.

lunes, 7 de agosto de 2017

Sin embargo, Jesús se compadece y les cura, y viendo su lejanía y la necesidad de comer, se compadece y les da pan. Hace entonces el milagro de los panes y los peces. Posiblemente, nosotros no advirtamos que con Jesús podemos también arreglar muchas cosas. El Señor nos descubre que Él está entre nosotros y se nos brinda a que le pidamos  la solución de nuestros problemas.

También nosotros podemos hacer más de lo que pensamos. La cuestión es compartir y ayudar a aquellos que tienen hambre. Claro, es necesario dar de comer, pero, para eso se necesita apetito y deseos de buscar ese alimento. Estando quieto y parado no se consigue nada.

Pero, también tenemos que estar atentos y alerta a la compasión y a la caridad. Quizás haya mucha gente sin saber a dónde ir ni dónde alimentarse espiritualmente. Porque, no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Necesitamos el pan material y el espiritual, y así lo tenemos que pedir, pero también poner todo lo que está de nuestra parte.