viernes, 28 de julio de 2017

No es cuestión de dudar sino de saber a dónde vas. Si entiendes que tu meta está allí y ese es tu destino, seguirás adelante a pesar de los obstáculos que encuentres. Saber claramente cuál es tu meta equivale a haber superado la dureza del camino y evitar que los pajarillos se coman tu semilla.

Saber cuál es tu meta, es superar la falta de profundidad y buscar esa tierra profunda donde echar tus raíces para que se agarren fuertemente hasta germinar y dar frutos, buenos frutos. Porque, sabiendo cuál es tu esperanza y tu vida, buscarás hasta encontrar.

Porque no estás solo, pues te acompaña el Espíritu Santo. El Paráclito que te conducirá por el único y verdadero camino que conduce a eso que tú buscas Y encontrarás esa meta, la tierra buena que da buenos frutos. Frutos de Vida Eterna, para la que has sido creado.


jueves, 27 de julio de 2017

Si te abandonas experimentas que volver a la actividad diaria te cuesta enorme esfuerzo. Experimentas que el ejercicio es necesario, pero también la penitencia. Necesitas esfuerzo para dominar tu voluntad y encauzarla en verdad y justicia. Y ello exige esfuerzo diario y continuado. Por eso, la oración es el ejercicio que te mantiene espiritualmente y te da equilibrio, tanto físico como espiritual.

Abandonado y alejado de la Palabra de Dios, te expone a quedarte en manos del Maligno. Tus oídos y tus ojos, aunque abiertos, ni oyen ni ven. Escuchan pero no oyen, y abren los ojos, pero no ven. Están anquilosados por las cosas del mundo y sometidos a sus placeres y vicios.

Por eso, damos gracias a Dios, porque, por la acción de su Espíritu, nos mantenemos perseverantes y a su lado, y con los oídos y ojos abiertos a la acción del Espíritu. Y en eso ponemos todo nuestro esfuerzo y colaboración por la libertad que se nos ha dado, abandonando a la Gracia de Dios para permanecer en su Palabra.

miércoles, 26 de julio de 2017

El hombre tiene un reto, y es que tendrá que responder por sí sólo. Puedes ser ayudado, pero, al final, serás tú quien tenga que responder por ti mismo. Y no hay escapatoria. Y sabes que tu respuesta debe ser buena, y que tu responsabilidad es hacer las cosas bien. Porque el hombre siente y experimenta que está puesto para hacer las cosas en la verdad y la justicia.

Nadie quiere hacer las cosas mal, y si tiene mala intención, se esconde y trata de aparentar y engañar. Porque sabe que hacer las cosas bien es lo correcto y de sentido común. Llega un momento en que te sientes responsable y quieres ganarte tu pan con el sudor de tu frente. Luego, descubres que tienes que producir y dar frutos.

Y son esos frutos los que te darán la vida. No sólo la vida terrenal, sino la única y verdadera Vida, la  Eterna. Esa Vida de la que te habla el Evangelio de hoy. Por eso, tu tierra, que es tu vida. y en la que Dios ha sembrado su Palabra, debe producir esos frutos que Dios espera de ti. Y, de no hacerlo, sólo tú serás el responsable.

martes, 25 de julio de 2017

Es normal y de sentido común que el hombre trate de trepar y de estar entre los mejores. Y si puede, claro, ser el primero. Se experimenta esa ambición, constitutiva de la esencia del hombre, en sus movimientos y actitudes. Todos queremos más, dice la popular canción. Y es lógico que así sea, pues nuestra naturaleza es humana y propuesta a todas esas tentaciones.

Por eso, no debe de extrañarnos que la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, pidiese para ellos
Los primeros puestos. Estar a la derecha e izquierda de Jesús. Sin embargo, Jesús les apremia a cambiar esa dirección natural de nuestra propia naturaleza, valga la redundancia. Pone como el poder más fuerte, el servicio. Y para alcanzar los primeros puestos hay que ser el último. Es decir, servir.

Y eso experimentamos en nuestra propia vida. No pasamos a la historia por el poder que hayamos tenido, ni tampoco por la riqueza. La huella que queda es la del amor. Un amor que renuncia a sí mismo para servir. Es la característica que Jesús proclamó con su Vida y su Palabra. El servicio por Amor. Y nos mandó hacer a nosotros lo mismo.v>

lunes, 24 de julio de 2017

Cuando aceptamos algo que nos proclaman, estamos diciendo que estamos de acuerdo y que, por lo tanto, no tendría sentido no sólo admitirlo sino tratar de vivirlo. Decir sí significa seguir y seguir implica llevar a tu vida aquello que te proclama el que sigues. Así de lógico y de sentido común.

Decir que sí y luego hacer lo contrario o lo que tú interpretas que debes hacer, dice poco en tu favor y te deja como una veleta al viento. Dices sí y haces no. Das la imagen de ir por donde te sopla y lleva el viento. Por eso, muchos escribas y fariseos, queriendo justificarse y dar razones a su tozudez, piden a Jesús que les dé un signo o prueba que les satisfaga.

Quieren ponerle en evidencia. O lo hace, y aceptarán su Mensaje, o se quedaría en ridículo. Es algo así como si nosotros exigiéramos al Señor que nos revelará que Él es el Hijo de Dios y nos diera una prueba contundente. ¿Acaso nos creemos con ese derecho? ¿Acaso pensamos que podemos y tenemos derecho de exigir al Señor? ¿Creemos que podemos ponerle condiciones a Dios?

domingo, 23 de julio de 2017

Siempre hay esperanza de que el bien, verdad y belleza, se imponga al mal, mentira y feo. Porque eso es lo que quiere todo hombre que se precie de ser hombre. Nadie quiere mentir, y menos luchar y matar. Pero, las malas hierbas tientan y despiertan la envidia, la vanidad, la soberbia y amenazan destruir la buena semilla.

Y no hay solución. Se ha de vivir con esa amenaza y peligro. Junto a la buena semilla plantada, crece la mala hierba, que, sin darnos cuenta, quizás cuando dormíamos, el Maligno plantó. Por eso no estamos solos. El Espíritu Santo nos acompaña y nos defiende y asiste para ayudarnos a defendernos y a evitar que la mala hierba nos destruya.

No perdamos la fe. La palabra acogida en nuestro corazón crecerá y se extenderá, iluminando la verdad con justicia y belleza. Y los hombres se cobijaran en ella, porque el final traerá a los segadores, ángeles del Señor, para emprender la siega. Y aquellos que no sean trigo bueno serán atados en gavillas para arrojarlos y quemarlos al fuego.


sábado, 22 de julio de 2017

Observamos que en el mundo libre y salvaje animal se vive en permanente peligro. Pero, un peligro por subsistir. Se mata para comer, y no hay otra ley que la del más fuerte. Sin embargo, en nuestro mundo, aparentemente respetado y con derechos humanos, se mata por envidia, por ambición, por vanidad, egoísmo, poder, riqueza…etc.

No hay mucha diferencia con ese mundo salvaje de los animales. Cada día muere mucha gente, y no sólo por descuidos o accidentes, sino por negligencia, por guerras, abortos, robos, terrorismo…etc. Es un mundo lleno de hierbas malas que amenazan a las buenas semillas con destruirlas.

La cizaña, plantada por el Maligno, cohabita con la buena semilla. Crece junta a ella y sus intenciones no son otras que las de ahogarlas y destruirlas. Necesitamos perseverar y sostenernos en la Palabra, los Sacramentos e injertados en el Espíritu Santo mantenernos firmes hasta la hora de la siega.

viernes, 21 de julio de 2017

No puede ponerse una ciudad patas arriba para provecho o celebración de unas pruebas deportivas o eventos folklóricos o festivos. Incluso siendo beneficiosos para la ciudad si se perjudica a los ciudadanos. Porque, los ciudadanos deben ser la prioridad en los pueblos y ciudades. No entenderlo así sería contrario al sentido común.

Otra cosa sería que, siendo una circunstancia puntual, podría exigirse un sacrificio ciudadano por el bien del pueblo o ciudad, pero no con la frecuencia que impediría el buen funcionamiento de los ciudadanos y sus trabajos para el bien del pueblo. Porque los pueblos los forman los ciudadanos.

Y sigue ocurriendo lo mismo después de tantos siglos. Se posponen los intereses ciudadanos para el interés de unos pocos, con la excusa que es para el bien de todos. Resulta que luego son unos pocos los que se aprovechan y el pueblo queda perjudicado. Habría que buscar soluciones de poner al hombre en el centro de la ley. Es lo que Jesús nos dice en el Evangelio de hoy.

jueves, 20 de julio de 2017

Jesús sabe y conoce la naturaleza humana. Él ha venido a sacarlo de la esclavitud, y a liberarlo y salvarlo. Sabe de sus limitaciones y su cansancio. Y conoce los extremos que le salpican y le ponen al borde del abismo. Conoce sus fatigas y sus afanes, que, en ocasiones, le desestabilizan y le hunden.

En esas circunstancias, Jesús nos invita a ir a Él y, en Él, apoyarnos y descansar. Mirándole, aprendemos a no desesperar y a ser manso y humilde como Él. Todos los afanes de la vida son pasajeros, y la muerte es el glorioso camino para encontrarnos con Él. Es el momento de la verdad.

Su presencia nos alivia y nos serena. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y en El nada podemos temer. Quizás no lo descubramos como nos gustaría, pero sí le experimentamos y descubrimos como Él quiere que sea. Porque, Él nos conoce y sabe lo que nos conviene en cada instante de nuestra vida. Pongámonos en sus Manos y descansemos en Él.

miércoles, 19 de julio de 2017

Cuando el hombre alardea de su conocimiento y sabiduría, todo lo quiere entender. Y lo que no entiende o le sobrepasa, le molesta y se cierra a ello. Más si se considera inteligente y sabio. Porque, hay muchos que consideran que nadie les podrá enseñar ni convences sobre algo tan grande como vencer la muerte.

Porque, esa es la noticia de Jesús. La Buena Noticia, la Salvación Eterna. Y una eternidad vivida en plenitud de gozo y alegría. Pero, entender eso no es posible. Hay que fiarse de la Palabra del Señor. Y Él ha dado razones y motivos para fiarnos de su Palabra. Sus Obras y su Mensaje así lo acreditan.

Pero, es su Resurrección el fundamento de nuestra fe. Él ha vencido la muerte y en Él descansamos, confiados en que un día, cuando llegue nuestra hora, resucitaremos nosotros también. Por eso, ser sabio e inteligente es confiar y creer en la Palabra del Señor, porque en Él está nuestra esperanza.

martes, 18 de julio de 2017

Hoy Jesús, en el Evangelio, nos plantea esa capacidad de respuesta que muchos han dejado en el aire y no acaban de concretar, y, menos, responder. Respuesta a su Mensaje de Salvación. Y se lamenta de aquellas ciudades, como Corozaín y Betsaida, que no respondieron a su Mensaje, a pesar de las señales que allí se hicieron.

Posiblemente, esas ciudades, que fueron agraciadas, regadas y abonadas con la Palabra y las Obras de nuestro Señor Jesús, tendrán más responsabilidades que las otras, en las que no se proclamó ni se hizo obras que descubrieran el Amor de Dios. Y en las que poco oyeron y vieron de lo que dijo e hizo Jesús.

En conclusión: Serán mejor tratadas aquellas ciudades que poco han recibido y poco han respondido, y más duramente, aquellas que han recibido mucho y no han respondido en proporción a tanto recibido. Porque, quien mucho ha recibido tendrá mucho de que responder, y quienes poco, poco responderán. De ahí nuestra gran responsabilidad.

lunes, 17 de julio de 2017

Vivir según tus intereses, aunque en muchos momentos tengan que falsear y mentir aparentando verdad, es el propósito de muchos hombres. Ocurre que todos corremos con el afán de ganar en la vida. Eso significa tener éxito, triunfar y destacar en la sociedad que te rodea. Acaparar bienes, fama, riqueza y poder. Y darte la gran vida con comodidades y placeres. A eso se le llama vivir bien y triunfar.

Pero, también, pronto empieza a descubrir, por tu propia experiencia, que todo eso que has acumulado no te llena plenamente. Algo ocurre que lo que creías que te iba a hacer feliz, parece que no resulta. Y, posiblemente, piensas que necesitarás más. Y buscas más. Experimentas que estás en una espiral que da vueltas y no acaba. El mundo empieza a quemarte.

Y empiezas a cansarte, y, quizás, a aburrirte y a desilusionarte. Igual te experimentas esclavizados y atrapado. Te cuesta salir y cambiar de rumbo. Piensas que has equivocado el camino y, ahora, te cuesta salir y despegarte de él. No te preocupes, descubre que si pierdes tu vida por amor y servicio a los demás, estarás ganándola. Porque vivir en la verdad nos descubre el único y verdadero camino.

domingo, 16 de julio de 2017

Tu semilla ha sido plantada en tu corazón. Tienes lo imprescindible para que tu tierra sea bien abonada. Y, aunque hay camino, tierra poco profunda, abrojos y malas hierbas, tienes la tierra buena y suficiente, para hacer hueco en tu corazón y conse queguir esa pequeña parcela dé buenos frutos.

Es verdad que eso no se hace sólo con la boca y las palabras. Hay que doblarse la espalda, tomar el arado y arar la tierra. Hacer los surcos y mezclar el estiércol de tu basura con la tierra recibida para que la semilla sembrada de la Palabra pueda morir y germinar. Y dar frutos.

No es cuestión de un día, ni de dos. Ni de semanas, meses o años, sino de mucho tiempo. Quizás de toda tu vida. Se trata de limpiarla de la dureza del camino que no la guarda ni guarece; se trata de alejarte de malos ambientes que te tientan, te invitan a la indiferencia y a no profundizar. Se trata de cuidar tu tierra buena para que, venida la lluvia y plantada la semilla, dé frutos.

sábado, 15 de julio de 2017

Sucede que cuando queremos avanzar y vivir en ese camino que el Señor nos señala, experimentamos que surgen dificultades y rechazos que nacen de aquellos que quieren elevarse por encima de Él, o dictar otros caminos en oposición con el que Él señala.

La Buena Noticia arranca y tiene su origen sólo en Él. Y es de Él de donde debe partir toda sabiduría y todo seguimiento, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y, desde Él, con Él y por Él, avanzaremos confiados en su Palabra y siguiendo sus mismos pasos.

Sin temor ni miedos, y esperanzados en que toda verdad será descubierta y emergerá a la luz de todos. Y que no estamos solos, pues, a pesar de estar enfrentados al mundo, seremos defendidos por la Verdad Absoluta ante los enemigos que nos amenazan de muerte.

viernes, 14 de julio de 2017

Sin lugar a duda, si la vida, ya de por sí, es un peligro, cuánto más la de un cristiano. Un cristiano que tiene que enfrentarse, en un mundo de lobos, lleno de paz y de amor. Un cristiano cuyo lema y meta es vivir el esfuerzo y la actitud de amar y perdonar.

Porque el Evangelio, la Buena Noticia de salvación se concreta en esas dos palabras: Amar y perdonar. Palabras que el mundo olvida y esconde en este mundo. Donde lo que prima es el poder, la fuerza y el éxito. Y dónde la Palabra de Dios se rechaza o se toma con indiferencia.

Nuestra esperanza está en el Señor. Su Palabra es Palabra de Vida Eterna, y en Él nos atrevemos a seguir adelante y a soportar, como hizo Él, todo martirio, injuria, blasfemia, sufrimiento y peligros, Y toda clase de incomodidades. Nuestra meta es la Cruz, tal y como Él padeció. Y no lo hacemos confiados en nuestras fuerzas, porque no podríamos. Lo hacemos abandonados y confiados en Él.

jueves, 13 de julio de 2017

Si hay algo bueno y que el hombre busca es el Reino de Dios. El Reino de Dios es el Señor, porque en Él está todo lo que el hombre necesita y sólo Él basta. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Y es ese el Camino que todo hombre quiere recorrer. Ahora, no todos lo encuentra o lo conocen, y necesitan que se lo enseñen.

Por eso, hay que proclamarlo y darlo a conocer. Con la vida y con la palabra. A pesar de nuestras caídas y fracasos; a pesar de nuestros malos testimonios y pasos atrás. Tenemos siempre la oportunidad de levantarnos y, limpios, empezar de nuevo. Cada día es una lucha, pero lo importante es perseverar en esa lucha y confiar en la Fuerza del Señor.

Pidamos la perseverancia de no desfallecer, y, a pesar de nuestros pecados y malos testimonios, confiemos en el Señor. Es Él quien nos envía y quien confía primero en nosotros. Pongámonos en sus Manos y dejemos que el Espíritu Santo nos modele y nos dirija. Sigamos sus consejos y seamos prudentes y humildes.

miércoles, 12 de julio de 2017

Dios no ha hecho ningún casting con nosotros. Nos ha elegido a todos, y también invitados al Banquete. Al Banquete de la Vida Eterna. Y han aceptado muchos, pero otros no. Sin embargo, la cuestión no es que seamos mejores los que hemos aceptado, sino que, abiertos al Espíritu Santo, el Señor se nos ha dado a conocer.

Por eso, al mismo tiempo que nos esforzamos en responder a su elección, le damos gracias por habernos elegidos y aceptado. Y le pedimos sabiduría, valentía, fortaleza y voluntad para perseverar en el empeño de responderle y proclamar su Palabra.


Palabra que no podemos resistir dentro de nosotros, porque se derrama y nos exulta de gozo y alegría hasta el punto de contagiar y ser proclamada. Caso de que eso no nos ocurra, posiblemente sea que no ha muerto la semilla plantada en nuestro corazón y no dé frutos. Tratemos de cultivar esa Palabra e irradiarla a todas partes de nuestro camino.

martes, 11 de julio de 2017

Es el caso de los apóstoles. Hoy, en boca de Pedro, le piden al Señor por su recompensa. «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». La respuesta de Jesús no se hace esperar, y promete recibir el ciento por uno.

«Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna».

El Señor no se queda corto nunca. Nos promete el ciento por uno en todo. Es decir, nuestra felicidad será plena e inmensa. Quizás no podemos entenderlo ni explicarlo. Pero, lo más importante es que, además de ser gozo y felicidad en plenitud, será Eterna.

lunes, 10 de julio de 2017

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús devolviendo la vida a dos personas. Una es la hija de un magistrado, que confiando en Jesús, le busca y le pide que le imponga las manos a su hija y le devuelva la vida. Su fe le impulsa a pedírselo al Señor. Y Jesús le responde resucitando a su hija.

La otra, es una mujer enferma de flujo de sangre. Lleva mucho tiempo padeciendo esa enfermedad y permanece estéril. No puede dar vida a ningún hijo. Cree en Jesús y piensa firmemente que si le llega a tocar su orla quedará curada. Y se dispone para poder hacerlo. Lo logra e inmediatamente queda curada.

La fe de esos dos personajes es firme, y les lleva a buscar a Jesús y a pedirle, confiados, en que les dé vida. ¿También busca tú a Jesús para alcanzar la Vida Eterna? Porque, es eso lo que Él nos ha venido a ofrecer. Verdadera Vida Eterna. Pidamos sabiduría para responder y abrirnos a su Palabra.

domingo, 9 de julio de 2017

Cuanto más te crees que sabes, más puedes estar alejándote de la verdad. Y, en la medida que rechazas escuchar al más pequeño, más oportunidades pierdes de saber más. Porque, siempre hay algún detalle o alguna parte de la verdad a la que tú no has llegado.

Y, también en la medida que no escuchas a tu enemigo, pierdes la ocasión de saber sus intenciones, así como sus cualidades o debilidades. Luego, le das ventaja y quedas en inferioridad, porque sabes menos del él y de cómo poder vencerle o ganarle.

Hay un refrán que dice: “Si no puedes con tu enemigos, hazte amigo de él”. Pero, Jesús, te dice más: “Ámalo”, y eso significa que debes tenderle la mano y no tener miedo de acercarte a él cuando tienes la oportunidad de romper barreras. Eso es ser manso y humilde, pues con esas armas siempre se vence y se llega al corazón del otro.

sábado, 8 de julio de 2017

No parece de sentido común que a la fiesta se vaya con cara triste y apesadumbrada. Nos preguntaríamos qué hacemos en ese lugar, donde la gente va a divertirse. No es lógico que estemos tristes cuando todos los demás van a divertirse y a pasarlo bien. Desentonaríamos.

De la misma forma, estar triste cuando el Señor está con nosotros es ilógico. Y menos ayunar y hacer sacrificios. No tendría mucho sentido que sentirnos salvados e invitados al banquete de la Vida Eterna sea para ponerse a llorar. Un cristiano es una persona alegre, porque se experimenta salvado.

Y debe dejar lo viejo con lo viejo, porque ahora estamos en tiempo de salvación. Al vino nuevo, odres nuevos. Misericordia quiero y no sacrificios –Mt 12, 7- nos dice el Señor. En la misericordia encontramos el momento donde tendremos que renunciar y sacrificarnos por el bien del otro. Sobrarán oportunidades para despojarte de ti y darte al otro.

viernes, 7 de julio de 2017

Tu respuesta depende de ti. Jesús no ha querido imponerte nada. Su padre Dios te ha creado libre, con capacidad para responder libremente. Luego, de ti depende. Ahora, eso sí, te llama, te da su amor y te busca con misericordia y perdón. Son las dos palabras con las que quiere seducirte.

No quieres que te pierdas ni que desaproveches tu ocasión. Él te lo demuestra dando la vida por ti. Lo hace cada día actualizándolo en la Eucaristía. Allí se ofrece al Padre en el memorial de la Pasión, partiéndose y convirtiéndose en Pan y Vino, para alimentarte espiritualmente y fortalecerte.

Fortalecerte para que puedas vencer tus inclinaciones, tus pasiones, tus deseos egoístas, tu individualidad, tu desamor, tus ambiciones, tus proyectos erróneos y tus pecados. Sabe de tu debilidad y fragilidad, y se ofrece cada día en la Eucaristía para renovarte, y en la Penitencia, para levantarte y perdonarte.


jueves, 6 de julio de 2017

A Jesús lo buscaban para que les curase. Después de comprobar que sus dolencias nadie las podía curar, la gente acudía a Jesús con esa intención. El pasaje del Evangelio de hoy narra uno de esos hechos en los que le presentan a Jesús un paralítico. Y la respuesta de Jesús es curar y limpiar su alma.

Es a lo que ha venido Jesús. No tanto a salvarnos de la muerte humana, a la que todos estamos destinados, sino a darnos la Vida Eterna. Para ello se hace necesario salvar nuestra alma. Y eso pasa por arrepentirnos de nuestros pecados y dejar que la Misericordia de Dios nos perdone.

Jesús tiene poder para curar nuestro cuerpo y salvar nuestra alma. Lo dejó claro con aquel paralítico en presencia en presencia de todos los que le escuchaban. Sabía lo que pensaban y conocía su desconfianza, pues sólo Dios puede perdonar. Dejo muy claro su Divinidad demostrando su Poder para perdonar los pecados.

miércoles, 5 de julio de 2017

A nadie se le escapa que la vida tiene sus buenos y malos momentos. Y son esos momentos malos los que marcan nuestra personalidad y nuestra fidelidad. Porque, en los buenos es muy fácil hacer las cosas bien, pero cuando las tempestades hacen presencia, los ojos de los demás están fijos en nosotros.

El camino que Dios nos ha marcado también está lleno de pruebas. Pruebas que tienen el peligro añadido del Maligno, que está pendiente de nuestras debilidades y derrumbes. Creer que nosotros solos podemos enfrentarnos a esas pruebas es lo mismo que ponernos en manos del Maligno. Solos el fracaso está asegurado.

Necesitamos la presencia constante y diaria del Señor. Necesitamos ponernos y abrirnos a la escucha del Espíritu Santo y llevar a todas horas el arma de la oración. Oración que se traduce en consulta y diálogo con el Espíritu en cada instante de nuestra vida. Sobre todo en esos momentos difíciles en los que tenemos que tomar un camino.

martes, 4 de julio de 2017

Ocurre que nos sorprende de improviso y, sin apenas tener tiempo para pensar o prepararnos, la tempestad nos rodea y nos amenaza peligrosamente. Tempestad que puede venir significada en una enfermedad, en una muerte, en una depresión física o económica…etc. La vida se oscurece y la barca de nuestra vida se hunde.

Lo inmediato es pedir socorro. Pero, no a quien no puede ayudarte, o su ayuda es limitada como la tuya. Para esto se requiere poder. Mucho poder. Entonces, te acuerdas de Dios, levantas tu mirada y te diriges a Él. Reconoces que no te habías acordado, en tiempo de vacas gordas, de Él. Y, quizás, por su ayuda,  prometes algo.

Dios no quiere promesas, ni tampoco que le pagues. Primero, porque no puedes pagarle. Ni tampoco tienes nada para pagarle. Todo lo tuyo te lo ha regalado Él. Dios quiere que tú pienses, y que te des cuenta que Él es quien únicamente te puede dar la eterna y feliz salvación. De todos modos, quieras o no, te escucha y te abre los brazos de salvación.

lunes, 3 de julio de 2017

El Evangelio de hoy es muy sencillo. Nos habla de Tomás, un discípulo de Jesús que no cree que haya resucitado. Y tampoco cree lo que le dicen sus compañeros. Necesita verlo por él mismo. ¿No te recuerda alguien esa actitud? También nosotros necesitamos ver por nuestros propios ojos. Y nos resistimos a creer.

Hay muchos Tomás en este mundo. Muchos Tomás que no creen sino lo que ven, y rechazan, a pesar del testimonio de sus amigos, todo aquello que le dicen. Y muchos, a pesar de testimonios y ejemplos, se cierran a creer. Posiblemente, no le será dada otra oportunidad.

Al final, Jesús llama dichosos a aquellos que creen sin haber visto. Dichosos y bienaventurados aquellos que se fían de su Palabra. Como niños que creen en sus padres. No nos queda otra opción sino pedir al Espíritu Santo que nos aumente la fe.

domingo, 2 de julio de 2017


No cabe ninguna duda de que el hombre necesita un ideal para sostenerse y activar su camino. Un ideal que le mantenga en alerta y movimiento a cada momento. Desdibujado ese ideal su norte se desmorona y cae en depresión y abandono. Así, muchos terminan en la indigencia y en el sin sentido.

Vivir en esas condiciones es absurdo. Nada importa y todo vale. No hay camino, sino vagancia y, como ambulantes sin rumbo, su vida se limita a alimentarse de lo que encuentra y de la limosna. También la vida, cuando perdemos lo primero y principal, caemos en ese peligro.

Y lo primero es el Señor, nuestro Señor Jesucristo. Él es el único Camino, la única Verdad Vida. Porque teniéndolo a Él, todo lo demás se nos irá dando por añadidura. Sin embargo, pocos son los que le anteponen a todo, pues es más importante el tiempo, la hora, la comodidad y…Se antepone cualquier comodidad que buscarle en la comunidad. Y, claro, así se nos pierde y no encontramos fuerza para darnos a los demás.

sábado, 1 de julio de 2017

También a nosotros nos ocurre en muchos momentos de nuestra vida situaciones desesperadas. En el camino estamos expuestos a accidentes, dificultades y obstáculos. Y, cuando nos ocurre una situación desesperada nos acordamos de Jesús, de Maria y de muchos santos.

Eso descubre nuestra fe. Pero, quizás, una fe mediocre, como un seguro para situaciones extremas. Una fe desencarnada de nuestra vida. Todavía no despertamos y tomamos conciencia que estamos salvados de todo peligro. El camino es de salvación, porque Jesús ya ha pagado nuestro seguro.

Es verdad que nuestra realidad, ahora, es todavía de pruebas y sufrimientos. Es el camino. Nuestro desierto. Tenemos que demostrar que realmente estamos con y en el Señor. Que Él es nuestro Dios y nos fiamos de su Palabra. Demostrarlo es amar. Amarle a Él sobre toda las cosas, y al prójimo como Él nos ha enseñado.

viernes, 30 de junio de 2017


Ocurre que no estamos seguros de la respuesta de Dios. Le pedimos por la salud de esta u otra persona, pero, quizás, en lo más profundo de nuestro ser, lo hacemos por mimetismo o costumbre, pero no convencidos de que el Señor nos escucha y nos atiende.

No terminamos de creérnoslo. Para el Señor no hay nada imposible, y todo lo puede hacer. Otra cosa es que eso que le pedimos no sea lo que nos conviene. Incluso, aunque sea la salud de alguien o la nuestra propia. No sabemos nuestra hora y la que nos corresponde. Así han tenido que morir verdaderos creyentes, que han dado su vida por el Señor.

No sabemos ni entendemos los planes de nuestro Padre Dios. Pero si sabemos que Dios nos quiere y nos escuchas. Somos sus hijos y se preocupa por cada uno de nosotros. Confiados en su Palabra y en su Acción, nos abandonamos a su Misericordia sabiendo que todo lo que hace es bueno para nosotros. Otra cosa es lo que hacemos nosotros irresponsablemente, y, luego, queremos que nos saque del apuro.

jueves, 29 de junio de 2017


La historia de la Iglesia cumple lo que Jesús ha prometido a Pedro: Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Por tanto,  a pesar de cómo está el mundo y las persecuciones que continúan sobre la Iglesia, ésta se mantiene firme cumpliendo su misión y recorriendo su camino hasta la vuelta del Señor.

Es hermoso y esperanzador leer, y hasta casi oír, asistidos en el Espíritu Santo, esa promesa esperanzadora que Jesús, nuestro Señor, hace a Pedro. Primero, porque los poderes del mal no podrán contra su Iglesia, y, segundo, porque, Pedro, Primado de la Iglesia y en nombre de ella, recibe el poder de perdonar los pecados.

Y esa es nuestra esperanza, levantarnos cada día de nuestros errores y egoísmos para continuar el camino con la actitud del esfuerzo de convertirnos cada día un poco más y ser mejores. Necesitamos la Gracia del Espíritu Santo, pero no porque somos buenos o mejores que otros, sino porque necesitamos su Gracia para poder seguir adelante.

miércoles, 28 de junio de 2017


No sólo los animales en estado salvaje viven en peligro y amenazados de ser devorados. También, el llamado mundo civilizado se ha vuelto salvaje. Al ritmo de los adelantos técnicos y de la ciencia, hoy, el hombre está controlado por el hombre, y se devoran salvajemente.

El problema es que lo hacen llevados por sus propias pasiones y apetencias. Están sometidos al egoísmo, a la envidia, soberbia y a la ambición. Atraídos por el poder y la riqueza quieren dominar y están dispuestos a matar o esclavizar. Es el hombre el mayor devorador del planeta, e incluso amenaza a la vida del ecosistema.
                     
Ante estas circunstancias, cuidado con los hombres mal intencionado y llenos de poder, porque, vestidos de ovejas, son lobos dispuestos a devorar a sus semejantes. Las Palabras de Jesús se actualizan en nuestro mundo de hoy, y sólo una rápida mirada a nuestro derredor nos da la razón de lo que reflexionamos.

martes, 27 de junio de 2017

Cuando el hombre se propone amar y perdonar, el camino se le hace angosto. La puerta se estrecha y se pone muy difícil poder atravesarla. Cuesta sudor y sangre, y mucho esfuerzo y voluntad. Incluso, con todo eso se nos hace también imposible atravesarla.

Porque es algo superior a nosotros. Estamos heridos y tocados por el pecado. Nuestra naturaleza está herida y no puedo superar los vicios, apetencias y pasiones que le marca su naturaleza, pobre y limitada. Esclava del pecado necesita imperiosamente ayuda.

Pero, esa ayuda no está en el mundo, ni tampoco el mundo puede dársela. Está dentro de él, pero necesita salir fuera de sí mismo para poder encontrarla. Necesita camino y desierto para poder verse y discernir. Necesita la asistencia del Espíritu Santo para vencer el desierto y superar la entrada de la puerta estrecha. Sólo así podrá transformar su corazón.

lunes, 26 de junio de 2017

Somos muy propensos a la crítica y al juicio. Y medimos nuestros juicios según nuestras preferencias y simpatías. Y se esconde ahí nuestro pecado. Porque en la medida con la que emitas tus juicios serás tú también medido. Por lo tanto, procura ser prudente y cauto.

Pero, sobre todo, habla con verdad, justicia y misericordia. Porque, todos podemos caer en el error y el pecado, pero somos perdonados por la Misericordia de Dios. Y es esa Misericordia la que nos salva y la que, también, nos exige practicarla y vivirla con los demás.

Tengamos, pues, en cuenta que de la misma manera que juzgamos, también nosotros seremos juzgados. Así que si tratamos de juzgar en la verdad y justicia, y con misericordia, también nosotros seremos juzgados con justicia, verdad y misericordia. Y nuestro Padre nos perdonará.

domingo, 25 de junio de 2017


Tarde o temprano, sabemos por experiencia, que la verdad emergerá, y todo se sabrá. Será inútil esconder algo. Es posible que en este mundo algo quede oculto, pero todo saldrá a la luz en el otro. Por lo tanto, de nada sirve ocultar, bajo la mentira o el disimulo, la verdad de nuestra vida.

Porque, de nada nos vale, y porque todo se sabrá al final. Es aconsejable ir con la verdad por delante y, a pesar de nuestra culpa y debilidad, confesarla ahora que estamos a tiempo de lavarla y borrarla. Porque, el peligro se esconde en aquellos que, animándonos a vivir en la mentira, nos pierden para la vida eterna.

El miedo no está en que nos maten el cuerpo por defender y vivir en la verdad, sino que maten también nuestra alma y puedan arrastrarnos con el cuerpo a la perdición eterna. Ese es el verdadero peligro, que nos seduzcan para que vivamos en la mentira y perdamos nuestra alma.

sábado, 24 de junio de 2017

El acontecimiento de Isabel, la prima de María, fue un hecho prodigioso. Imaginar la cara de todos los que pudieron observarlo y vivirlo en su propia vida, tuvo que ser extraordinario. Y suponemos que aquellas personas quedarían tocadas por el Poder de Dios.

Nosotros no somos menos afortunados. Porque tenemos el testimonio de la Iglesia y la tradición de la Palabra que se nos revela en el Hijo, que vivió aquel acontecimiento ya dentro del seno de su Madre, y que su presencia llenó de alegría y sobresaltó a su primo Juan dentro del de la suya.

Y conocemos las Palabras de Jesús al exaltar a Juan como el hombre más grande nacido de mujer –Lc 7, 28-. Pero, quizás nuestra reflexión vaya por otro camino. ¿Es nuestra fe firme hasta el punto de confiar en el Señor y su Poder respecto a cambiar las leyes naturales u otra cosa? ¿Y eso nos anima a caminar confiados en su Palabra?

viernes, 23 de junio de 2017

Para un niño no hay nada más seguro que su padre y su madre. He visto a abuelos y familiares tratar de sustituir a los padres, por necesidades ajenas a sus voluntades, y verse en la imposibilidad de poder hacerlo. No dejan ni que los acerquen al colegio. Sólo con sus padres admiten jugar con otros, pero sin sus padres extrañan todo.

De la misma forma, nosotros, hijos de Dios, deberíamos estar muy relacionados íntimamente con nuestro Padre Dios. De tal forma, que si Él nos faltara experimentásemos que, sin Él, no podríamos vivir. Y sentirnos seguros y con total garantía ante su presencia. Porque todo lo que nos promete se cumple.

Pero eso exige un corazón humilde y confiado. Un corazón de niño que se fía de lo que el Padre le dice y cree firmemente en Él. Le damos, pues, gracias a nuestro Señor Jesús, que nos ha revelado la presencia y el Amor del Padre, y nos da fuerza con su testimonio y sus obras. Sobre todo con su Resurrección, para que creamos en Él y en el que le ha enviado: Nuestro Padre Dios.

jueves, 22 de junio de 2017

Ponernos en lugar de otro nos enseña a comprenderlo y a saber perdonar. Porque cuando experimentamos injusticias tratamos de resistirnos y de luchar contra ellas. Comprendemos que no estaría bien derivarla sobre otros, pues si no la queremos para nosotros, ¿cómo podemos quererlas para otros?

Y, a la hora de pedir justicia, debemos tener en cuenta que, no sólo debe importarnos nuestro bienestar, sino también el bienestar de los demás. Porque, pedimos al mismo Padre, y es Padre de todos. Y eso nos hace hermanos. Por lo tanto, debemos amarnos y perdonarnos.

Y no podremos presentarnos delante de nuestro Padre, si antes no hemos procurado defender a los más pequeños y necesitados, y, sobre todo, perdonar a los que nos han hecho mal. Porque en la medida que perdonemos, así también seremos perdonados por nuestro Padre.

miércoles, 21 de junio de 2017

Todos, por propia experiencia, reconocemos que ser humildes es lo perfecto y lo bueno. Es el ideal, pero experimentamos que nos cuesta ocultar nuestros logros y exhibir nuestros éxitos. Y que necesitamos ser reconocidos por los demás. Nos sentimos mal cuando nuestro esfuerzo pasa desapercibido. Y eso se nota en nuestros grupos o comunidades y asambleas.

Quizás busquemos ese premio, alabanza u honor adjudicándonos antes y por los demás. Aún, a sabiendas, de que no lo reconozcamos, e, incluso no lo merezcamos. El Evangelio de hoy nos habla de ser humildes y no practicar nuestra justicia delante de los hombres, para no ser visto por ellos. Sobre todo con el propósito de lucirnos y que nos vean. Y pasar aparentemente como lo que no somos.

Tratemos, pues, de vivir en coherencia de pensamiento y vida, con nuestras obras y realidades. Mostrémonos tal y como somos, confiados en que no somos nosotros quienes cambiamos, sino que es Dios quien nos cambia nuestro corazón imperfecto e impuro, en uno perfecto y puro. Amén.

martes, 20 de junio de 2017

Tendremos que reconocer y confesar que esa característica de amar, incluso a los enemigos, es algo sustancial y diferente al sentimiento humano. Porque, nuestra naturaleza humana está herida y tocada por el pecado, y sometida al rencor, a la envidia, al egoísmo y a todo lo que nos hace enfrentarnos los unos con los otros.

Sin embargo, Jesús nos trae ese mandato del Amor. Un Amor en la misma línea que le ha traído a Él a entregarse por nosotros. Un Amor voluntario y libre, que se da y se entrega sólo por amor, valga la redundancia. Un Amor sin condiciones y a todos, buenos y malos; amigos y enemigos.

Y es que el Padre y Él nos aman así, sin condiciones. Y a pesar de no cumplir ni hacer su Voluntad; y a pesar de defraudarle y rechazarle en muchos momentos. Por nuestra lógica y sentido común estaríamos ya condenados. Sin embargo, el Padre nos espera y nos abre los brazos. ¿No tendremos que hacer nosotros lo mismo con nuestros enemigos?

lunes, 19 de junio de 2017

Por experiencia, sabemos que los violentos no razonan ni cambian su proceder con razonamientos. Por desgracia observamos muchos actos violentos donde se abusa y, escondidos en el grupo y el anonimato, de muchas personas. Se pierde la razón y se nubla la mente por fanatismos deportivos o ideológicos.

Ante toda esa espiral de violencias, el cristiano debe responder pacíficamente y buscar la concordia, la reflexión y la paz. Incluso, a pesar de no obtener resultados. En todo caso debe evitar enfrentamientos y buscar situaciones y ambientes donde el diálogo y el sentido común hagan presencia.

Esto no consiste en retirada, sino en retomar la actitud de manifestarse abierto al perdón con firmeza y decir las cosas claramente y decididamente. Siempre guardando la paz y la serenidad, y tratando de provocar ambiente reflexivo y sereno donde se busque la verdad.

domingo, 18 de junio de 2017

La vida es una lucha por la subsistencia. Y, para eso, el alimento es imprescindible. Sin embargo, el hombre no se queda ni se conforma con subsistir terrenalmente y por un tiempo limitado, sino que persigue la vida eterna. Eso, no es que lo descubra, sino que lo lleva implícito en su corazón desde que ha sido creado.

Pero, ese alimento que el hombre busca y necesita. El que le da la tierra, no le satisface su aspiración máxima de eternidad. ¿Dónde, pues buscarlo? El mundo no lo tiene, y el hombre no lo encuentra. Es por lo tanto imprescindible levantar la mirada y mirar al Cielo.

Porque del Cielo vino el pan que ayudó al pueblo elegido de Dios a atravesar el desierto. Pero, tampoco ese pan daba la vida eterna. Sólo, Aquel que envió el Pan del Cielo, ha enviado a su Hijo, el Señor Jesús, verdadero Pan de Vida que nos da la Vida Eterna a quienes lo comen.

sábado, 17 de junio de 2017

La cuestión está en que nuestra vida responda con nuestra palabra. De tal modo que, nuestra palabra debe corresponderse con nuestra vida. Ya ante tal hecho nada se resistirá a creernos y dar crédito a nuestra palabra. Se trata, pues, de ser coherentes.pensa

Basta simplemente decir la verdad. Y la verdad, aunque de inicio no sea creída, terminará por imponerse, pues la verdad siempre emerge y alumbrará a los hombres..Tarde o temprano no quedará la mentira, porque con ella no se puede vivir. Al final siempre emergerá la verdad.


Por lo tanto, no vale jurar ni poner a nadie por testigo. Simplemente decir sí o no, y sostenerse firme en esa palabra. Porque la verdad no necesita de privilegios ni ayudas. Emergerá porque es la única forma y camino para sostener y fundamentar la vida fraterna entre los hombres.

viernes, 16 de junio de 2017

El pensamiento nos traiciona y se mueve libremente. No podemos evitar que entre y salga de nuestro corazón cuando le apetezca y cuando vea oportunamente que es el momento más favorable. Se mueve a su antojo y, a nosotros, no nos queda sino saber esperar y dejarlo entrar y salir.

Mejor no resistirnos, abrirle la puerta y dejarle salir. Así, según entra, sale y no se queda en nosotros, evitando de esa forma que morando en nuestro corazón anide y nos haga daño. La mejor defensa y resistencia es no pararnos en ellos e invitarle, por la Gracia de Dios, a que salga y se vaya, dejándonos en paz.

Sin perder de vista que esa es nuestra lucha. Una lucha a muerte que nos crucifica y nos fortalece en el Espíritu Santo, para gloria de Dios. Demostrando su Poder y su Fuerza, pues siendo débiles y pobres, vencemos y soportamos las tribulaciones y tentaciones, por la Gracia de Dios.

jueves, 15 de junio de 2017

Interpretar la Ley no es cosa fácil. Y no lo es porque detrás de la Ley hay una intención de cumplirla, o simplemente aparentar cumplirla. Se puede cumplir, pero no tener el espíritu de respetar la Ley y no cumplirla en la primera oportunidad que tengas.

Junto a los cumplimientos está unido el espíritu. Porque una cosa es la Ley y otra su espíritu, que está por encima de la Ley. A veces se cometen actos que no se querían cometer, y hay un arrepentimiento sincero de, involuntariamente haberlo cometido. En esos casos se debe ser más generoso y misericordioso.

Por lo tanto, no se trata de cumplir lo escrito, sino también de no tener malas intenciones ni murmurar contra otros. Porque quien llama imbécil a su hermano, también lo está matando. De modo que, no está la plenitud sólo en la letra, sino también en el espíritu.

miércoles, 14 de junio de 2017

Muchos hombres se empeñan en aplicar la ley según la letra, y, aunque eso sea correcto, no debe excluirse el espíritu de esa letra que va más allá de ella y está contenida en el corazón humano. Porque, lo que importa es la intención y también, como antes decíamos, la voluntariedad.

Gracias a ese Espíritu de Misericordia, el hombre se experimenta salvado por el Amor del Padre. Jesús, el Hijo, enviado para transmitirnos esa Buena Noticia, ha pagado, con su muerte libremente aceptada, por nuestro rescate. Y el Padre lo ha aceptado.

Sin merecernos tal perdón, por amor hemos sido perdonados y salvados. De la misma forma, nuestra ley debe ser misericordiosa y, a pesar de sus consecuencias y castigo, debemos estar en actitud de perdonar y amar. Sobre todo al enemigo.

martes, 13 de junio de 2017

La Palabra de Dios contagia cuando es verdadera Palabra. Y eso se produce cuando la Palabra sincroniza con la vida. De tal forma que lo que se escucha se acoge, se guarda en el corazón y se lleva a la vida. Nace así el testimonio. Y cuando el testimonio viene de la Palabra de Dios escuchada y vivida, atrae y es acogida en el corazón.

Porque la Verdad es la Palabra, y el hombre busca y quiere la Verdad. La Verdad que no miente, que no seduce para engañar y que coincide con la justicia y el amor. Una Verdad que se hace vida y llena de felicidad. Una Palabra verdadera que viene de quien da testimonio de lo que dice y hace.

Una Palabra que se cumple en su integridad y que nunca falla. Una Palabra que nos habla del gozo y la felicidad de vivir eternamente en la Casa del Padre. De donde hemos venido y a dónde iremos de nuevo. Una Palabra esperada que está sellada en nuestro corazón y que al escucharla lo despierta y enciende.

lunes, 12 de junio de 2017

Conocer el recorrido y los peligros a sortear, te dará fortaleza, perseverancia y esperanza. Y alumbrará tu vida. Conocer que el Dios Creador ha enviado a su Hijo para, a los que crean en Él, darle Vida Eterna, enciende tu corazón y te llena de paz y alegría.

El camino no es fácil, pero conociendo que la meta es la crucifixión, encontrarás más fuerzas para, poco a poco, y en la medida que recorras el camino, soportarlo y aceptar crucificar tu vida junto y a los pies de la del Señor Jesús. El dolor será inevitable, pero en Él esperamos soportarlo y hacerlo fuente de vida eterna.

A simple vista parece una contradicción. ¿Cómo en el dolor se puede encontrar la paz, gozo y alegría? Sólo si te abandonas, con tu cruz, en la Cruz del Señor, encontrarás paciencia, alegría y esperanza de resurrección. Porque cuando te das, recibes. Y si das amor recibirás amor. Y el amor sólo contiene alegría, paz y felicidad eterna.

domingo, 11 de junio de 2017

La prueba de amor con la que Dios ama al mundo es insuperable. Tanto fue su locura de amor que envía al mundo a su Hijo único para que, entregando su Vida, redima a todos los hombres. Pero exige una condición, la de la fe. Salvará su Hijo a aquellos que crean en Él.

Esa es la condición y la prueba que nos da el pasaporte para la eternidad. Porque, Dios, nuestro Padre, no nos envía a su Hijo para juzgarnos. Sabe de nuestros pecados y de nuestra dureza de corazón. Sabe de nuestras debilidades y de nuestra impotencia, pero, a pesar de eso, quiere salvarnos contando con cada uno de nosotros.

Sólo exige fe y confianza. Así lo hizo con María, con José, con Abrahán, con Moisés, con Jacob y con todos los que a lo largo de la historia de salvación fueron confiando en Él. Y también preparó su Iglesia eligiendo a los débiles y pobres, para que su Poder fuese manifiesto.

sábado, 10 de junio de 2017

Sin darnos cuenta podemos estar incluidos en aquellos que siente una hipocresía espiritual experimentando que somos mejores que otros. Manifestamos actitudes vanidosas y lucimos una piedad que luego resulta hueca y vacía. Nos sentimos profesionales de la piedad sin llegar a expresarlo.

Pero, lo peor no es eso, sino que pretendemos cambiar nosotros mismos Y esa actitud nos impide vencer nuestra soberbia y nuestra humildad. ¿Es qué Dios no sabe cómo eres? ¿Es qué Dios te ha puesto como condición que cambies? ¿Te ha dicho algo Dios por medio de su Hijo Jesús?

Posiblemente no le hayas entendido. Dios te quiere tal y como eres. Simplemente, te pide que le respondas afirmativamente. Es decir, que te abandones en sus Manos. El trabajo de irte cambiando lo hará el Espíritu de Dios. ¿O no hizo eso con María, y con Pedro y con Pablo y muchos otros? Quien nos cambia es Dios.

viernes, 9 de junio de 2017

Al querer entender todo, el hombre cae en muchas contradicciones, y genera muchos errores. Trata de responder y al no poder, irrumpe en disparates o negaciones. Porque no se confía y lo que no entiende lo rechaza. Sólo obedece a lo que ve y puede alcanzar a pensar y comprender.

Cae en un gran error, pues no advierte que Dios tiene que ser incomprensible para él y para todo lo que existe. Pues, ¿cómo el Creador puede ser alcanzado y comprendido por sus criaturas y obras? La razón nos dice que eso no puede ser. Así las cosas, sólo nos queda un camino, la fe.

Y la fe es un camino, no una teoría ni una demostración. Ni tan siquiera unas pruebas o milagros. La fe es proceso que se hace y madura en la medida que tu camino se abre a la llamada de Dios y tu corazón escucha y acoge al Señor que se va haciendo presente en tu vida.