sábado, 20 de enero de 2018

Los criterios del mundo se apoyan en el dar y recibir. Y un dar y recibir proporcionado. Según das, en la misma medida y moneda, recibes. No se entiende la gratuidad ni el dar más de lo que recibes. Todo está tasado y valorado, y el poder se mide por el tener y el valor de lo que tienes.

La fuerza, basada en el tener y poseer, significa poder, porque con el dinero se puede comprar mucha fuerza, poder y tener influencias que favorezcan mis intereses. Incluso pasando por encima de otros más débiles y pequeños. Por eso, todos quieren ser poderosos.

Pero, cuando se encuentra con alguien que, no sólo piensa de otra manera, sino que también actúa tal como piensa, se sorprende y se justifican tachándolo de loco. Es lo que le sucedió a Jesús, nuestro Señor, no entendían su manera de actuar y hacer el bien a todas las personas que se le acercaban.

viernes, 19 de enero de 2018

Los animales no tienen nada en qué pensar. Su programa está ya en marcha. Ellos sólo tienen que obedecer a sus instintos. Tiene una inteligencia dirigida, establecida y programada. Por eso, siempre harán lo mismo y no progresan. No son responsables de sus actos, pues están inclinados sin ninguna opción a ellos.

Sin embargo, la criatura por excelencia y predilecta del Señor, el hombre, ha sido creada a su imagen y semejanza. Pensamos y podemos rechazar la Voluntad de nuestro Creador, porque Él nos ha creado libres y con capacidad de decidir. Así que podemos elegir el bien o el mal. Cosa que otros seres animados no pueden elegir.

Y para esa labor nos ha elegido. A unos directamente, cuando empezaba su labor  anunciadora en este mundo. A otros, por el Bautismo, en el tiempo de nuestro tiempo, valga la redundancia. Porque, Él es Señor de vivos y muertos, y está siempre presente. Otra cosa es nuestra respuesta, que mientras haya vida hay esperanza.

jueves, 18 de enero de 2018

El comienzo de la vida pública de Jesús es un clamoroso éxito. Todo el mundo le sigue, pues su fama de curar y hacer milagros se ha extendido por todos los lugares, y a Él acuden de todas partes. Su presencia produce aglomeraciones y tiene incluso que parapetarse bien para poder mantenerse alejado y que no le atropellen.

Sin embargo, pronto la cosa empieza a torcerse y se ve en Él a un intruso que usurpa el nombre de Dios y se arroga el poder de perdonar los pecados, Los escribas y fariseos empiezan a verlo como un peligro que amenaza su estructura religiosa y de poder y maquinan como quitarlo del medio.

Y con esas amenazas, aquel éxito de entrada en su vida pública empieza a parecer un fracaso. Todos empiezan a apartarse de Él y a dejarlo solo. Al parecer su fe sólo buscaba resolver su problema y nada más. No era una fe que llegaba al corazón y movía a cambiar el rumbo de sus vidas. Pocos, por no decir nadie se atrevía a confesarle Hijo de Dios.

miércoles, 17 de enero de 2018

No siempre todo se ve claro y despejado. Hay situaciones que cuestionan las leyes y los principios. Ocurre en política, donde, cuando las cosas no salen como a alguien le conviene, trata de sortearla y buscar caminos por donde poder darle vuelta a la tortilla.

Supongo que en aquellos casos donde la ley existe, algunos, con poder para ello, se la saltan y la evitan cuando les pone en alguna situación que no les gusta o conviene. La cárcel está llena de políticos que han incumplido la ley. También, en aquellos tiempos de Jesús muchos, a escondida, incumplirían la ley.

Porque, la ley es ley cuando cumple la condición de favorecer el bien del hombre y favorecerle en verdad y justicia. No se trata de ponerle el camino fácil, sino el de ser prioritario en todos los derechos ante la ley. Dios lo ha creado criatura primera y ha puesto el mundo a sus pies para que lo administre en verdad y justicia.

martes, 16 de enero de 2018

El hombre necesita leyes, pero también necesita equilibrio y saber dónde termina el cumplimiento de la ley y empieza la prioridad del hombre. Porque, todo debe ir orientado al bien del hombre. Se corre el peligro de que la ley priorice la vida del hombre y, éste se vea sometido a ella.

Por eso, hay que tener bien claro que la ley está para el bien del hombre, y que son necesarias para regular su vida, pero siempre en función de servir a éste y no someterle. Y es que, sin darnos cuenta, nos hacemos esclavos de la ley y son ellas las que nos gobiernan.

Jesús sufrió esta forma de pensar en su tiempo, y, a pesar de la distancia, todavía sigue ocurriendo lo mismo. Porque, ¿no estamos cayendo en el mismo error con el trabajo los domingos? ¿No nos hemos pasado al extremo de priorizar lo material y no dejar lugar a lo espiritual? ¿No buscamos el ocio y la diversión ante que espacios de oración y verdadero descanso espiritual?

lunes, 15 de enero de 2018

Hay momentos para ayunar, y otros que procede celebrarlo y disfrutar. El ayuno no puede sustituir a la alegría y a los momentos de fiesta. Está Jesús con nosotros y eso nos invita al gozo, la fiesta y la alegría. Celebramos la resurrección y no la muerte, y no es momento de dolor ni de tristeza.

Ahora es tiempo de fiesta, porque nos sabemos perdonados por la Misericordia del Señor. Han llegado tiempos nuevos y lo viejo hay que dejarlo y desecharlo. No podemos remediar  lo viejo con lo nuevo, porque lo uno puede dejar sin alegría a lo otro. Hay que beber en vino nuevo y también conservarlo en odres nuevos.

Llegarán momentos de oscuridad y de tinieblas y habrá que buscar la luz. Serán tiempos de ayunos y sacrificios porque el Novio se haya ausentado. Será tiempo de búsqueda, de oración y de perseverancia. Tiempos de exigencias y de conversión. Ven Señor Jesús y permanece entre nosotros.

domingo, 14 de enero de 2018

Necesariamente, previo a las preguntas que nacen en tu corazón, tendrá que existir una disponibilidad y exigencia para el cultivo de las mismas. Sin inquietud ni disponibilidad las preguntas quedan enterradas en el lodazal del mundo que te ahoga y te distrae.

Pero, también, una vez cultivadas esas preguntas en tu corazón hay que tratar de darle respuesta. Y eso exige estar atento, expectante y en disponibilidad de espera. Una actitud vigilante con la lámpara encendida para, tras ver la señal o a quien se espera, ponerse en camino.

De eso nos habla el Evangelio de hoy. Andrés y Juan, ambos discípulos de Juan el Bautista, estaban atento y expectantes. Esperaban al Mesías, que no conocían. Creyendo que era Juan, fueron advertidos por él que el Cordero de Dios era otro. Precisamente, Aquel que pasaba en ese momento delante de ellos. E invitados por Juan le siguieron porque querían conocerle y saber dónde vivía.