lunes, 25 de septiembre de 2017

Todos estamos llamados a la luz y nos gusta dar luz. Nadie quiere ocultarse bajo la oscuridad ni vivir en la mentira y engaño. Ocurre que nuestras debilidades nos traicionan y nos inclinan a engañar. Entonces buscamos las tinieblas donde poder ocultarnos y pasar desapercibidos.

De cualquier modo, la verdad siempre saldrá a la luz. Nada puede permanecer oculto y todo se sabrá en el tiempo. Será, pues inútil tratar de evitar la luz porque ella inundará toda oscuridad y alumbrará toda verdad a fin de que sea bien vista y contemplada.

Todo será descubierto y nada permanecerá bajo la oscuridad. Porque la verdad tiende a emerger y a dar luz a la oscuridad. De modo que nada pueda existir en las tinieblas que no sea descubierto en la luz. Y aquellos que no la aprovechen para alumbrar sino que permanecen en la mediocridad, perderán incluso lo que tienen, pues al final brillará sólo los que estén en la Luz.

domingo, 24 de septiembre de 2017

La oferta que el Señor te hace no tiene fecha de caducidad. Ni tampoco hay que guardarla en algún lugar especial. Sólo necesitas abrir tu corazón y disponibilidad. Lo demás, el tiempo y el trabajo, no tiene mayor importancia. Con tu sí, el Señor hará después maravillas. ¿Acaso no lo hizo con su Madre?

Por eso, la disponibilidad de tu respuesta es lo que el Señor busca. Por eso, nos ha dicho que muchos últimos serán primero. Porque, hay primeros que están en la Viña, pero no están disponibles. Tienen cerrado sus corazones y no responden al trabajo que el Señor les propone.

Puede ocurrir que tú, y también yo, nos interpele este mensaje. Quizá estamos en los primeros lugares, pero no tan disponibles como muchos que puedan agregarse en otros momentos más tarde. Siendo ellos últimos estarán delante de nosotros. Porque, aquí, en la Viña del Señor, sólo vale la disponibilidad y la respuesta abierta a la Gracia del Señor. Pues, es Él quien cultiva esos frutos hermosos en nosotros.

sábado, 23 de septiembre de 2017

En la medida que tu compromiso se activa y se compromete, valga la redundancia, irás advirtiendo que actividades haces mejor, y, también, cuales sirven mejor a los demás. Entonces irás descubriendo cuales son las semillas que tú corazón debe acoger, cultivar y, bien abonadas, sembrarlas.

Con el tiempo tu labor irá fructificando y dando esos frutos que mejoren el mundo en el que vivimos. Unos frutos que, estando tu árbol injertado en el Señor Jesús, dará los frutos más hermosos y buenos que servirán para que otros alivien su vida y, con tu testimonio, descubran también sus semillas.

Es bueno orientar las orejas y despertar los oídos. Estar atentos y disponibles para recibir y responder a la llamada de invitación a participar en la Viña del Señor. Tu trabajo hace falta. Si el Señor te ha creado es porque también te ha mandado una misión. Una misión que hoy te reclama y con la que tú puedes ayudar a que el mundo sea el verdadero Reino de Dios.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La presencia de la mujer en la Iglesia no es casual ni por accidente. Ellas tomaron presencia en la labor de proclamar el Evangelio. Y por María, su Madre, Jesús se hizo presente en el mundo. Y, también hoy, quizás con mucha más presencia que el hombre, la mujer destaca en las parroquias y en los menesteres de la evangelización.

Por propia experiencia, en mi comunidad parroquial doblan o triplican el número a los hombres. Y en todos los grupos abundan con mucha diferencia sobre los hombres. La mujer ocupa un papel muy importante en las labores de evangelización y la Iglesia las necesita.

 Hoy podemos leer en el Evangelio - Lc 8,1-3 – y comprobar cómo acompañaban a Jesús y le ayudaban en su labor evangélica de cada día, sirviéndole con sus bienes y trabajos. También hoy, la Iglesia, se beneficia de esa entrega y servicio de la mujer fiel a su compromiso de Bautismo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

No cabe duda que nos sentimos atraídos por aquello que nos llega al corazón. Nada que no entre en nuestros sentimientos y los abra nos podrá interesar. Sentimos interés y atención a todo aquello que responde a nuestras expectativas de felicidad, pero solemos equivocarnos con mucha facilidad.

Porque las cosas que son de este mundo nos presentan una felicidad efímera y caduca. Son espejismos que nos asombran, pero de la misma forma sorprendente desaparecen. Posiblemente nos haya ocurrido eso muchas veces en nuestras vidas, y, creyendo que habíamos encontrado la felicidad, nos hemos desengañados con frecuencia.

Quizás vayamos algo despistados por la vida y entretenidos en las cosas que ésta nos presenta. Quizás necesitamos tener un poco más de serenidad y espacios de reflexión. Porque, como a Mateo, Jesús también nos llama a cada uno de nosotros. Y, quizás, absorbidos por las luces de este mundo, no le respondemos ni le seguimos.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Hay momentos en la vida que no escuchamos lo que nos dicen. Queremos imponer lo que a nosotros nos parece, y si nos tocan la flauta, no bailamos; o si nos entonan endechas, no lloramos. Es decir, bailamos y lloramos a nuestro ritmo sin tener en cuenta los demás.

Eso ocurre con mucha frecuencia y en muchos actos de la vida de cada día. Opinamos y seguimos nuestra propia intuición. Es verdad que hay que discernir, pensar y actuar, pero si perdemos de vista al Espíritu Santo nos quedamos a merced de lo que piensa el mundo, y es ahí donde empiezan los problemas.

Primero Dios, y luego, desde Él iremos pidiendo luz para discernir sobre lo demás. Porque, con la asistencia del Espíritu Santo, que nos acompaña y guía, los problemas no tendrán nuestra particular solución, sino la que nuestro Padre Dios quiere para cada uno de sus hijos. Y Él, que nunca se equivoca, nos dará lo mejor, para nuestra salvación, para cada uno.

martes, 19 de septiembre de 2017

Esta vida, la de este mundo, tiene verdadero sentido cuando su objetivo está en la otra vida, la verdadera. Esa vida de la que nos habla el Evangelio de hoy. Esa vida de Resurrección. Y no es lo verdaderamente importante la resurrección en este mundo, porque sabemos que volveremos a morir. Lo verdaderamente importante es la Resurrección, después de compartir la muerte en este mundo con nuestro Señor Jesús.

Porque esa es la definitiva, la que será para la eternidad, y sin problemas, ni amenazas, ni sufrimiento, ni problemas de ningún tipo. Porque esa la Promesa que nos viene a revelar y regalar nuestro Señor Jesús. Lázaro y ese hijo de la viuda de Naím tuvieron que morir después, a su hora, pero la Resurrección después de la muerte de este mundo, será eterna.

Será eternamente gozosa si morimos en Gracia de Dios; será eternamente feliz si morimos abierto a su Amor y Misericordia y entregados al cumplimiento de su Palabra. Será para siempre en plenitud si, humildemente, nos reconocemos pecadores y redimidos por la Gracia y Amor de nuestro Padre Dios.